Ahora si nos detenemos sólo aquí en el cine venezolano quizás tendríamos otra variable por la cual el cine venezolano consigue pocos espectadores en la mayoría de los casos.
Existen excepciones por supuesto, pero creo que esas excepciones existen precisamente por dos razones fundamentales, o la película tuvo una promoción exitosa, usando todos los elementos comunes de una campaña de promoción (entre ellas el condenado afiche) como por ejemplo Elipsis de Eduardo Arias-Nath (2006). O por el contrario su promoción se hizo por vías alternativas usando otros elementos (como el debate político: ¿recuerdan cuantos políticos de este país tuvieron algo que decir de Secuestro Express?), esa publicidad no se paga.
No estoy hablando de la calidad de las películas porque hasta donde yo sé es muy difícil determinar mediante un afiche si la película es buena o mala, si tiene un buen guión, si su apartado técnico es eficiente, no. Un afiche simplemente nos dará una vaga idea de lo que vamos a ver, pero esa sencilla, vaga y directa idea debe ser lo suficientemente eficaz como para arrastrarnos a la sala de cine.
A continuación están varios afiches (click para agrandar) de algunas películas venezolanas recientes, acompañadas de lo que según este humilde servidor funciona o no en relación a la promoción de la película a la que pertenecen, no son todos y no es de la mejor calidad. Conseguir material de las películas venezolanas a veces es una proeza casi arqueológica, qué es otro de los problemas que existen en nuestro cine: la poca vida de las películas, una vez que salen de cartelera pues desaparecen, pero eso es para otra discusión.
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La configuración de Edgar Ramírez con el arma de fuego sugiere que la película podría ser una historia de acción o cuando menos tendrá presentes elementos de violencia casi de manera constante. La configuración de uno de los personajes apuntando un arma de fuego hacia el público (el que ve en primer lugar al afiche) se ha usado en otras películas donde esos elementos (violencia, acción) ha tenido una predominancia en la película, ejemplos clásicos de esto son Del Crepúsculo al Amanecer de Robert Rodríguez, Teniente Malo (1992) de Abel Ferrara y Man Bites Dog (1992) de Rémy Belvaux & André Bonzel & Benoît Poelvoorde
Luego está la promesa de "carne" en la figura desnuda de Fabiola Colmenares, el elemento erótico mientras se nos promete como algo importante (por algo está en el único afiche) en la película no termina por ser circunstancial, por lo que en este caso el elemento sexual se convierte que raya en lo explotativo.
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Esa saturación no permite definir realmente nada, a la vista del público, así que de mucho más lejos parece simplemente una textura añadida para darle volumen a la composición. Sin embargo los mismos elementos tanto cromáticos y de forma fueron utilizados de otra forma en la versión británica del afiche de Secuestro Express, los llamados "Quads" for su orientación horizontal. En esta configuración la predominancia de la figura de Mia Maestro (imagino que con fines comerciales) le da un aire nuevo a la película.
Mucho se ha criticado la forma en que Jonathan Jakubowics ha copiado formulas visuales de las películas de Tarantino y Rodríguez, pero desde el punto de vista de promoción y específicamente del afiche, no parece haber una influencias predominante identificable. Y eso de alguna forma la de un aire de originalidad al mismo. Igualmente sigo prefiriendo el británico al que vimos en las salas venezolanas pues este último sigue siendo algo sencillo y simple. Y la película de Jonathan es más que eso si analizamos sus resultados comerciales, puesto que el afiche. como elemento promocional, busca debe buscar en primer lugar atraer a mayor número de espectadores.
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Aún así la composición de colores que se usó en el póster de Amor en Concreto lo hace bastante pasable. Dejando claro que si bien no siempre no se puede expresar en una pieza de material publicitario el contenido de la película siempre se puede evitar algunos descalabros.
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Y no se trata de los precarios medios que puedan alcanzar algunas películas cuando llega el momento de evaluar las estrategias para su promoción, pero es que sin un concepto sin una idea clara de lo que es la película no podremos, sin importar que tengamos millones, promocionarla efectivamente, no podremos llevar a la gente a las salas. Porque no basta con hacer entrevistas al elenco para todas las secciones de farándula de los noticieros de televisión y prensa locales.
Mi vida por Sharon cae precisamente en el ¿error? que se le está criticando al material de Cyrano: la explotación de las figuras televisivas para vender la película. ¿no debería haber un intento por apelar a otras cosas diferentes a la simple memoria del público que dira: "bueno ya vi a este actor o a aquella actriz en X novela, pues veamos la película a ver que tal". NO sería mejor para el cine como medio propio y con miras a convertirlo en una industria, que alguien vea en una película una experiencia única que no dependa de nuestra memoria televisiva para tener éxito tanto comercial como crítico.
Si seguimos promocionando las películas de la forma en que se promocionó Mi Vida Por Sharon creo que no es la vía.
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No manejo toda la información, así que es posible que me equivoque, pero en todo caso Puras Joyitas se trate de la una de las pocas películas venezolanas que hace un trabajo de promoción previo al estreno de la película, y que estaría utilizando los mecanismos propios del cine industrial. No considero a Elipsis como un ejemplo totalmente válido porque su promoción venía desde Twentieth Century Fox por lo que sus posters (teasers y definitivos) eran de esperarse.

De igual forma se abrió un blog del rodaje de la película a manera de cualquiera de las recientes películas hollywoodenses para mantener esa espectativa. Sin embargo considero que la experiencia de Puras Joyitas, desde mi propia perspectiva, como híbrida. Porque si bien se realizó la campaña de intriga, la película terminó por explotar en su poster final la memoria televisiva de gran parte del público amén de la presencia de varios actores que son conocidos, en su mayoría, precisamente por su trabajo en televisión.
Con todo, los afiches de Puras Joyitas funcionan, una vez que has dejado claro que la película se trata de un robo de la corona del Miss Venezuela, puedes darte el lujo luego de explotar la imagen de tus protagonistas. Sin embargo creo que se cayó de nuevo en lo simple, mucho más cuando se compara el trabajo de promoción de películas como Ocean's Eleven, Snatch (evidentes propuestas influyentes en la película de César Oropeza y Henry Rivero), que con pocos elementos y a riesgos de caer en la reiteración el resultado termina por ser original.
¿Ud. recuerda los posters de las películas venezolanas? ¿cual cree ud. que cumplieron con el objetivo de llevar a la gente a las salas?
Para decirte la verdad, ninguno de estos afiches (a excepción del de la corona de Puras Joyitas), me llaman a ver la película.
ResponderEliminarQuizás el de Ni tan Cortos ni tan Largos o el de Bambi-C pueden lograrlo.
Esa es mi humilde opinión.