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viernes, 28 de diciembre de 2012

“Er Conde Bond” / “Solo en Casa” / “Qué Detectives” o… Apuntes para una teoría del Cine Chabacano.


Chabacano, na. (1)
1. adj. Sin arte o grosero y de mal gusto.

El cine guerrilla se ha convertido hoy en día en una manera de hacer con poco, mucho.  O en el escudo de gente sin talento, que busca justificar sus gracias manipulando al ignorante, para que pague por ver un fraude. 
Es aquí donde se presenta la línea divisoria entre una visión autoral y una industrial, del cine barato. 
Para hacer con poco, justamente lo ideal es tenerlo todo en la creatividad, esa que te obliga a imponer un estilo, una historia y unos actores (si así el proyecto lo amerita) al servicio de la visión.
Vuelvo a mi tema favorito, la importancia de la forma y del contenido, y de cómo una va de la mano con la otra. 
No hablo necesariamente de la composición plástica de un plano en cuanto a estilo y criterio estético se refiere, pero si de las decisiones creativas que te llevan a usar un formato para narrar o hacernos sentir a través de las imágenes. 
Cuando el contenido está por encima de la forma, pues vale acogerse a las reglas del género a manejar para lograr la manipulación emocional. Lo que quiero decir, que si voy a ver una comedia espero reír.
En el cine barato, la manipulación emocional cobra mayor valor, pues el contenido está al servicio del estado emocional del espectador. 
Más que ningún otro, el cine de entretenimiento debe conocer las reglas, pues en ellas radica el verdadero éxito del producto. 
Ahí radica el éxito de un cineasta como Robert Rodríguez, capaz de dar una visión autoral, con poco dinero, a un western moderno como “El Mariachi” (1992), sin dejar de entretener, y convirtiéndose en una puerta para la industria.
El del que ahora hablaremos, busca el recurso fácil y se salta las reglas, en su afán de obtener con cierta violencia invasiva, el recurso industrial sin ahondar en el contenido formal. He aquí entonces lo contrario a un cine barato hecho con conciencia de limitaciones. Un cine alejado de la Guerrilla, de lo ideológico.

lunes, 12 de noviembre de 2012

El Misterio De Las Lagunas... o El rescate de la tradición.


Atahualpa Lichy construye un ensayo sobre las tradiciones del sur de los andes en estos fragmentos recogidos a lo largo de más de tres años de producción.

Entre lo místico, la memoria y el presente, hay una mirada de angustia en su documental.

Un temor que desemboca hacia la desaparición de los orígenes, y que con mirada enamorada nos muestra, para sembrarnos la duda del futuro.

La naturaleza poética del filme no radica principalmente en su cinematografía; en escasos momentos planificada y, en otros, víctima de la casualidad verídica del género. Sino, en el contexto manejado.

miércoles, 15 de agosto de 2012

Er Relajo der Loro… ó 40 años de nada.

Petrizzelli sintetiza la democracia venezolana ante los ojos de un loro aprisionado contra su voluntad, obligado a cantar el himno de Acción Democrática para divertir a los verdaderos beneficiarios del petróleo venezolano: Los Políticos.

Son varios los momentos históricos identificables dentro de la historia que nos cuenta Petrizzelli, el primero: El derrocamiento de Pérez Jiménez y el ascenso al poder del partido Acción Democrática. Continúa con el periodo de Rómulo Betancourt, donde el protagonista de la segunda parte de la historia encarnado por Luis Gerónimo Abreu, asciende a un ministerio para forrarse de plata, con triquiñuelas harto conocidas de esa gente que trabaja en los ministerios. Hace un paseo indirecto por los gobiernos de Caldera, Pérez, Campins y Lusinchi, este último con chiste agregado de por medio con la famosa frase “Tu a mí no jodes”.  Todo en un vuelo de pájaro, resuelto algunas veces con imágenes filtradas desde un televisor. Se estaciona con brevedad en el segundo mandato de Carlos Andrés Pérez y los sucesos del “Caracazo”, disfrazado de fiesta popular con aroma a vallenato. La demolición de la estabilidad económica reflejada en la familia ADECA con Ramón J. Velásquez de por medio dejando un país en la quiebra, culpa del gochito pal 88, que luego es relevado vía electoral con el segundo mandato del Dr. Rafael Caldera. Donde entra en juego un homosexual clase media, convertido en loca de feria, que como el Loro añora tiempos pasados, de gloria y fortuna. Finalmente, finaliza con el inicio de la campaña política del actual “FANtasmo” de Miraflores.

jueves, 2 de agosto de 2012

Piedra, Papel o Tijera... ó La demencia del león.

La premisa.
Para infinidad de culturas el león es un símbolo de verdad, fuerza, valor, coraje y poder. Para nosotros, venezolanos, representa una ciudad.
Es la imagen de la dicotómica Santiago de León de Caracas.
Símbolo de invasión y de paz obligada para los indígenas Caracas. Representación de debilidad oculta en la paradoja de la colonia española, que hoy, 400 años después, sigue siendo la imagen representativa de una fiera considerada: “El rey de la selva”.

La sombra de la conquista se reconstruye con fuerza en cada esquina de nuestra capital y la verdad, la fuerza, el valor y el coraje, como cánones positivos para el reflejo de una polis, se ven ennegrecidas bajo el mandato imperioso del poder político y de quienes asumen su vida bajo la consigna creada por los romanos.

El León ha enloquecido, ha caído presa de su propia condición de depredador, niega al Uróboros, pues no da cabida a más nada y, su fuerza letal, destructiva e insana, no permite que el proceso de la cadena alimenticia siga el camino natural restringido por el factor biológico de su figura autocrática.
La condición de eterno cambio conlleva siempre al ciclo de Sísifo, donde la roca rueda de vuelta al origen a pesar del esfuerzo por llevarla a la cima de la colina. De esta manera el cambio de la creación a la destrucción sufre una brecha, donde la imperiosidad de metamorfosis se ve relegada para dar paso al estancamiento del horror.

domingo, 17 de junio de 2012

Sobre la descomposición ética en el medio audiovisual venezolano

Por: Andrea López



Imagen del reportaje documental "Sobre trompos, cúpulas
y vuelos" del 2006

Hace mucho que padezco el abuso, por llamarlo de alguna forma, de algunos colegas venezolanos.  Sin embargo, no me había dispuesto a publicar nada acerca del tema puesto que el asunto se me hacía tan doloroso que a mi juicio no merecía ser abordado.  Hoy, un nuevo acontecimiento de este tipo me invita a hacerlo, quizás más por la necesidad de descargar mi indignación que por el intento de tratar, con mi testimonio, de revertir esta situación.  Siendo honestos, no creo que esta falta de ética pueda restituirse en el corto o mediano plazo, aunque al final proponga algunas herramientas que ayuden a solucionar en el futuro, esta penosa situación.

jueves, 31 de mayo de 2012

MEMORIAS DE UN SOLDADO o la novela épica de la villa.


(1)
Chrujrai (2) decía, que conociendo la guerra se desea la paz. Debe ser por ello que aún no nos acercamos en lo más mínimo a la realidad pacífica de una nación (a pesar de haber ganado batallas en el pasado) porque tenemos afán actual de vivir en una guerra constante, sin saber sus verdaderas consecuencias; al menos el discurso del máximo líder de la “revolución” bolivariana así lo profesa en su discurso televisivo.

jueves, 29 de marzo de 2012

"El Manzano Azul" O Cómo acabar con la mata de durazno.


Por: Daniel Dannery.

Olegario Barrera vuelve al ruedo tras la bochornosa “Una Abuela Virgen” (2007) adaptación cinematográfica del texto teatral “Rock para una Abuela Virgen” de Rodolfo Santana; tampoco nada fuera de lo normal dentro de la dramaturgia criolla.
Esta vez Barrera opta por concebir un guión original con aire a película de Hallmark que funciona por momentos y en otros no tanto.
A Barrera se le sale su experticia en televisión y esto se convierte en una debilidad para el lenguaje que terminó explorando en su última obra para cine.
“El Manzano Azul” forma parte de este género familiar que hemos ido viendo a lo largo de los pasados meses en nuestra producción nacional con películas como: “Una Mirada al Mar” (Andrea Ríos, 2011) y “Patas Arriba” (Alejandro García Wiedemann, 2011). Me tomo el atrevimiento de ubicarla en el centro de la antes mencionadas, para darle una media de valor, pues vamos, que no todo es malo.

miércoles, 28 de marzo de 2012

El espíritu de Clemente de La Cerda palpita Venezuela adentro

Por:  Andrea López

A finales del 2010 publiqué una reseña acerca del tráiler de una película que encontré en Internet y que me sorprendió mucho por su riesgo temático, factura y origen.  Se trataba de la película “Al otro lado”, un filme independiente de terror desarrollado y producido en Anaco, estado Anzoátegui.

Hoy, a poco menos de dos años de ese evento, confirmo que la riqueza de Anaco no estriba en su suelo petrolero, sino en la muy crecida capacidad creativa de un grupo de jóvenes cineastas que, bajo la conducción y voluntad del cineasta Luis Cerasa, han ido formándose en distintas áreas del quehacer audiovisual logrando numerosos resultados. Entre éstos, el merecido Festival de Cortometrajes Clemente de La Cerda , espacio que además de revivir el emprendedor espíritu de uno de los cineastas más importantes del país; ha logrado difundir, exhibir y estimular a través de diversos premios, las urgidas miradas de jóvenes procedentes de numerosas localidades del interior venezolano.  En este importante festival, la aspiración de quebrar la limitada mirada caraqueña como identidad hegemónica del país, ha sido posible a través de 64 cortometrajes procedentes de Barcelona, Punta de Mata, La Guaira, Valle de La Pascua, Calabozo, Pampatar, Chivacoa, entre muchos otros lugares.

En lo particular, además de los discursos de estos jóvenes, se me hace sumamente atractivo el hecho de que muchos de estos trabajos sean documentales.  Así que, antes de adentrarnos en la fascinante experiencia del Festival Clemente de La Cerda y todo lo que éste implica, quiero agradecer a Luis el haberme incluido en tan hermoso evento, al exhibir mi documental sobre el importante realizador venezolano y, a la vez, pedir por anticipado un deseo:  Que a futuro pueda salir un tiraje de DVDs con los cortos participantes en cada edición. 

 Sin más a que hacer referencia, dejo a ustedes una entrevista con Luis Cerasa, organizador del festival y propulsor de la emocionante experiencia de formación y desarrollo del audiovisual regional.

jueves, 22 de diciembre de 2011

Cenizas Eternas. Margarita Cadenas. 2011.

Por Daniel Dannery.


Margarita Cadenas arma su propia merienda de negros, derivando en un discurso neobarroco cargado de elementos claves para la comprensión de la historia presente, pero abordando el tema desde enfoques en apariencia cercanos, pero realmente equidistantes.
“Cenizas Eternas” se diluye en las visiones Filosóficas de Rousseau, Antropológicas de Oscar Lewis, y Sociológicas de Émile Durkheim; por nombrar algunos máximos representantes en cada materia. La mezcla de estos elementos, si bien pueden parecer a priori interesantes, se deshacen en un argumento débilmente impreso en un guión carente de inteligencia que subraya la simplicidad de lo obvio, convirtiendo el resultado final en un cuento angustioso para el espectador, que espera eternamente los minutos finales de la proyección.

domingo, 25 de septiembre de 2011

Historias de la Urbe (Hermanos Forte, 2011)

Por: Andrea López

Hace unos meses ví una entrevista a los Hermanos Carla y Vicente Forte donde hablaban de su más reciente película Historias de la Urbe .   La existencia de esta película me llamó la atención por varias razones.  En primer lugar porque, a juzgar por el tráiler, es una película hecha por migrantes sobre migrantes.  Como también poseo dicha condición, quise indagar acerca del proceso de producción de esta película con la finalidad de saber cómo se están desenvolviendo los cineastas venezolanos fuera del país. 

En segundo lugar, me dió mucha curiosidad saber cómo es que Historias de la Urbe fue culminada más temprano que Bloodbath Test (filme del que he sido inversionista), cuando la segunda fue grabada mucho antes (2009) que la primera.

De manera que advierto a los lectores que las siguientes líneas obedecen a una entrevista hecha con la finalidad de acercarnos al proceso de producción de Historias de la Urbe, más que a su proceso guionístico y de creación.  

Sin más que añadir, los dejo con Carla Forte, co-guionista, co-directora y también co-productora de esta película.

miércoles, 31 de agosto de 2011

Er Conde Jones. O El poder de las Bolas Criollas.



Por: Daniel Dannery.

Finalmente una película para el pueblo, para las masas, para aquellos que van en un vagón de metro a las 10:30 de la noche con una vianda vacía en las manos y cabeceando del cansancio, y que poco les importa quien fue “Reverón” y aún más, ver una banda de motorizados secuestrando un hospital, porque el motorizado secuestrador de hospitales es su vecino, o peor aún es él mismo, aunque en este caso la transmisión del mensaje sufre un efecto reflector del ego. Hace poco le escuché decir a alguien, que la violencia es una profesión, y como buena profesión amerita de un curriculum.

El producto viene de la mano de un hombre que conoce sus gustos, que los ha hecho reír a lo largo de más de 20 años, de un hombre que está adornando las mesas televisivas o los equipos reproductores, con sus carátulas de videos o Cd´s quemaos.
Benjamin Rausseo conoce su ganado, o al menos hace el intento de conocerlo y se esfuerza por darle en papilla lo que a su público le gusta.
Aquí ya no estamos hablando de cine propiamente dicho, o mejor dicho del cine que conocemos los que hemos estudiado sus funciones artísticas, autorales, formales y técnicas. Estamos hablando de un cine de categoría Z, un cine trash, cutre, televisivo y sin ningún valor artístico a priori. Más allá por supuesto del valor que un producto de entretenimiento puede tener implícito.

lunes, 13 de junio de 2011

La Villa del Cine Cumple Años y "Los Sueños de José Castillo"

Por Daniel Dannery.

Facebook. 4PM. La Villa Del Cine publica en su página de Facebook; como mensajes desorbitados para los internautas aburridos, que se conmemoran los 5 años de creación de la fundación. Una constante seguidilla de mensajes dispersos deja comprender que ésta fiesta será celebrada e inaugurada en homenaje a José Castillo, con el estreno del documental "Los Sueños de José Castillo", dirigido por los hermanos Rodríguez, en el horario de 5PM en el CELARG.

Salgo de la oficina a las 4:45PM convencido de que llegaré tarde, pero no me importa, no dudo y continúo con el trayecto. Al montarme en el metro de la California descubro que el reloj de la computadora de la oficina tiene diez minutos de retraso por lo que al abordar el vagón son las 4:59PM, no me alarmo, ya estaba mentalizado que igual llegaría tarde. Pienso en el tiempo que me llevará llegar hasta el CELARG y calculo unos 20 minutos. 

viernes, 10 de junio de 2011

"Cortos Interruptus" ó El espectador imaginarium.

Por: Daniel Dannery.


"Cortos Interruptus" se posa sobre nuestras carteleras como una forma de disfrutar el cine de ficción a manera de capsula encajetada como si de una muestra medica habláramos, al espectador se le dará a probar una especie de "Soma" dosificado, aparentemente elegidos por sus renombres alcanzados en los festivales en los que estos han participado.

Su título como paquete vacacional intenta hacer alegoría sexual a la disfunción del acto humano como promesa humorística y para enganchar a nuestro publico ávido de experiencias sensoriales, como una manera de sugestionar al espectador desprevenido quien siempre esta en la búsqueda del doble sentido. Ese que le quitó veracidad "Al Conde del Guacharo" en su propuesta política, y que ahora, promete servir de viagra visual, pero comienza hablando de sus deficiencias como estimulante contra la rutina.

viernes, 20 de mayo de 2011

"Último Cuerpo" ó Hay que botar la basura en su lugar.

Por: Daniel Dannery.

       En la sala, unas 50 personas. El aire, bastante frío. Una única publicidad del ya desgastado Spot Digital (Me impresiona, ¿Sólo una? Si ya estoy acostumbrado a ver media hora de comerciales mal hechos, como ese terrible de “La escuela de cine”, nefasto.).  Debe ser porque estoy entrando a la función de las 5:30pm. Debe ser.

Luego, un trailer mal proyectado de “Beyond a reasonable doubt” (En español: Más allá de la duda) el remake del clásico de Fritz Lang, un bodrio que tuve la oportunidad de ver en la comodidad de mi casa, aunque la original tampoco es que me guste mucho. El sonido a todo volumen, como si nos prepararan para escuchar unos de los mejores diseños sonoros elaborados en Venezuela, luego oiremos que es una mentira.

martes, 10 de mayo de 2011

"Samuel" ó No me da la gana de hacer nada

Por:  Daniel Dannery




“Samuel” es el nuevo intento de Arvelo; esta vez como productor, tras la fallida “Habana Havana” de llevar a los circuitos un cine intimista con sabor Merideño, bajo los cánones de su manifiesto cinematográfico titulado “Cine Átomo”; cualquier coincidencia con el método de trabajo que proponen el “Dogma 95” de los Daneses, o por ir un poco más lejos, con el “Cine Urgente” del 68, son pura coincidencia. 
De tal forma, “Samuel” se perfila y se vende, como una alternativa al cine de arraigo social, violencia, y malas palabras que tanto se ve en nuestras salas, para así, hacernos entrar en un mundo, donde el único problema existente es el de un hombre que no puede soportar el hecho de haber sido bendecido por la mano del señor. 
En pocas palabras, tenemos ante nosotros un drama indie de proporciones bíblicas, donde la Fe se pone en juego, y se le acusa a Dios (en apariencia) de no intervenir en el proceso natural del hombre: La muerte (Contradictorio, lo sé). Al menos hasta que éste santo se de cuenta de que tiene un propósito en la vida, ayudar a los demás, a pesar de que nadie lo ayuda a el. Lo cual es una mentira, y más adelante explicaré el por qué.
Toda la película cobra un aura bíblica bebiendo un poco de la historia del profeta Samuel, aquel que era llamado en sueños por Dios, esto, junto al caso verdadero de Edgar Cayce, un norteamericano que bajo Hipnosis podía hallar la cura de los enfermos. 

Con la excusa de un drama donde las emociones de los personajes son los que motivan a la historia, “Samuel” se siente vacía en contenido, intentando dejarle todo a una imagen en apariencia poética que debería hablar por si misma, pero no lo hace. 

La sensación que deja la película es la de una historia que pudo haberse contado en menos tiempo, el ritmo juega en su contra, intentado adentrarnos en un mundo que no nos pertenece y que nos muestran lejanamente, como si aquí, todos tuviésemos una licenciatura en antropología. Este mismo problema, y me tomo el atrevimiento, lo tiene “Luz Silenciosa” de Carlos Reygadas. 
La cámara en ningún momento abandona a Samuel, ésta construcción fija pareciera que tuviese como propósito hacernos vivir con el personaje sus dolencias, sus pensamientos, y su forma de ver las cosas. Lamentablemente no lo logra. La reiteración de una sucesión de Till Ups para remarcarnos cada cierto tiempo que el personaje ha cambiado milimétricamente su emocionalidad no funciona coherentemente, pues la historia nos oculta un trecho demasiado importante en la infancia del personaje, para lograr crear la conexión que se necesitaba. ¿Cómo logró Samuel afrontar la muerte de su padre? ¿Cómo afronto Samuel esa perdida de lo que el conocía como el amor, cuando le fue arrebatado? ¿Cómo llegó Samuel, ese hombre silencioso, mecánico de profesión a trabajar para el marido de su verdadero amor? ¿Cómo llegó a hacerse mecánico? ¿Está Samuel solo como los están esas montañas que lo rodean? La soledad de Samuel o al menos los indicios que nos permiten a nosotros apreciar de donde proviene esa sensación de vacuidad es remarcado en los flashbacks, pero absolutamente nada de esto convierten a Samuel en un personaje interesante. La soledad de Samuel se va llenando en la medida en que la suerte anda de su lado y es por eso que uno no entiende porque el personaje reacciona de esa manera. Y esto no quiere decir que sea un personaje complejo, creo que es un personaje al cual el estudio cuadrimensional le quedo corto.

El único momento donde vemos que el personaje toma la determinación de lograr algo, lo logra sin apenas desenfundar un machete. Todo pasa como una sucesión de eventos que están a su favor. No hay choque dramático, y en el momento donde puede hacer uso real, personal, y conciente de su don, simplemente al personaje no le da la gana, entonces puede que la vida haya exigido todo el, pero de ahí a decir que no podía dar nada, me resulta una absoluta falacia, Samuel lo podía dar todo, porque la vida le dio todo lo que el quiso a pesar de lo ocurrido, y el simplemente dijo: “No me da la gana de dar nada” y de paso le echa la culpa a Dios. Semejante caradura.
En lo concerniente a la interpretación, todos están correctos, dado lo que la historia permite de ellos. Sobresale el trabajo de la actriz Ananda Troconis con un registro emocional realmente convincente, sus silencios dicen más que la soledad del mismísimo “Samuel” y su mirada deja ver las angustias, sueños y necesidades de un personaje que en guión pudo haber dado más de si. Carlos Julio Molina (AKA Dj 13) sorpresivamente se contiene, a pesar de que su personaje está fuera de casting. Manuel Porto sobreactúa los primeros minutos pero luego uno se acostumbra a ello. Erich Wildpret desarrolla un personaje que le viene como anillo al dedo, ese hombre que con cara de compungido se pasea a lo largo de toda la historia. Y finalmente la aparición fantasmal de Marisa Román, da un poco de gracia.
Tengo una sensación de caja musical. La película se desarrolla en su mayoría en exteriores, pero la necesidad de su director de hacer su drama íntimo más intimo, le imprimen al filme una extraña construcción de encierro. Este hombre que camina a veces de ida, a veces de regreso, que se aísla en una mazmorra con fines curanderos, con la finalidad; quizás, de buscar el conocimiento que la ignorancia no le deja vislumbrar, como si de una alegoría al mito de las cavernas se tratará, que regaña a su hijo por jugar con una pequeña caja de música que no le brinda nada a la trama, más el hecho de que alguien cómo yo se pregunte: ¿Y eso por qué?, que abusa de una música que busca la sensibilización inmediata del espectador y que suena, como no, a caja musical, no le brindan nada a esta historia que pretende ir más allá de lo evidente.
En definitiva “Samuel” adolece de los mismos males de “Habana Havana”. Cesar Lucena, su director, comete los mismos errores que Arvelo cometió en su primer producto Átomo. El mundo construido para “Samuel” aparenta profundidad, pero es plano, no hay matices, ni en la historia, ni en su registro actoral, ni musical, se queda en lo que muestra, jugando al saber, e intentado producir un dolor de cabeza al espectador que se pregunta constantemente ¿Qué sentido tiene todo esto?, uno profetiza al igual que Samuel el bíblico que una tragedia se cernirá sobre nuestras retinas, y así es, pero el director le tiene fe a su personaje, le agrada, a pesar de que lo ve desde una distancia un tanto prudencial, y entonces lo redime, y de nuevo a “Samuel” la vida le comienza a dar regalos, y finalmente él como muchachito en época de navidad disfruta destapándolos. 

La vida para “Samuel” es una carroza que él jala, donde él debe tener la decisión y no los demás. Eso es lo que plantea el autor. 

Yo digo: A Samuel la vida le ha dado más de lo que se merece.

jueves, 10 de febrero de 2011

EL CHICO QUE MIENTE. O Una Verdad A Medias.

Por Daniel Dannery.

La búsqueda de la verdad es siempre un camino tortuoso, y es por eso que necesitamos mentir para obtener, o más bien necesitamos que nos mientan para saber que vivimos de la apariencia de la fortaleza.

En ese camino nuestras emociones más extremas logran unirse y podemos pasar del odio al amor, y viceversa, porque la verdad, dice un refrán: “Duele”. Pero necesitamos de ella, estamos en esa constante búsqueda de descubrir lo que somos, o lo que nos hace ser.

En ese sentido, y através de ese dogma de vida, existen instituciones, empresas y demás “edificaciones” que intentan hallar una solución a estos problemas; algo llamado NASA, cuyo propósito es el de buscar respuesta a una de las más grandes incógnitas del ser humano ¿Somos los únicos?

O ese libro de titulo elitesco “Más Platón y Menos Prozac”, que busca darnos cuenta que nuestras depresiones, histerias, obsesiones, filias, o lo que sea, únicamente son un producto de nuestras mentes mal sanas.
Y es por eso que también existe “Los Hombres son de Marte y las Mujeres de Venus”, porque no les basta a los hombres con verse el pene en el reflejo del espejo para saber que somos distintos a las mujeres, o quizás las mujeres no han entendido que los hombres aun llevan en sus genes a nuestros padres Cromagnones y no somos fieles pues somos cazadores con hambre, y a pesar de saciarla por momentos, siempre necesitaremos cazar más, y más, es la ley de la vida.
O en el caso que nos compete… la existencia de la revista “Estampas” que resulta la dosificación actual de lo que un pasado fue y nos legó “Sábado Sensacional” con su espacio de reencuentros familiares cargados emotividad y pasión humana, donde la verdad salía a flote, y toda una vida de mentiras y engaños desaparecía al ver a aquel padre dado por muerto, que finalmente luego de 40 años se unía emocionalmente a una hija, deseosa de volver a tener a una familia.

Estamos constantemente reprochándonos la verdad para disfrazarla de mentira, y es esto una forma de vida, es esto un conflicto, es esto nuestro mayor drama en la escasa y limitada línea de tiempo que nos separa de la muerte.
Lamentablemente “El Chico que Miente”, no sabe mentir bien, pues su verdad, no nos interesa para nada.

Y qué nos va a interesar, cuando estamos acostumbrados a escuchar las mentiras del líder a través de un televisor y a debatirlas, con aquellos que creen son ciertas, o a refutar que algunas verdades también son mentiras, o que la capa de ozono se ha deteriorado, o que en todos los países del mundo hay control de cambio, o que Michael Jackson está muerto. Y es ahí cuando tomamos un respiro, y en nuestra paranoia nos vemos en medio de una conspiración.

Ya nos han mentido suficiente, y no es necesario que venga un pelado de 11 años a recordarnos que la historia de este país se basa en la capacidad que tenemos a diario para mentirnos constantemente, y al levantarnos bien tempranito por la mañana, sacar el envase frío de la nevera para armar la vianda, o vernos al espejo luego del baño, para repetirnos como mantra tibetano: “Que todo ira para mejor”.

El chico que miente, pretende en un discurso al parecer contemplativo, sugerente y conceptual, dosificarnos la esperanza de creer que efectivamente hay un lugar para el perdón y la reconciliación… si, en Rusia también tienen años en lo mismo.

“El Chico que Miente” se convierte en una película de ambigua concepción ideológica que resalta el romanticismo de sus realizadores. No puedo sino sonreír, y pensar en aquella frase divertida que dice: "No ser comunista a los 20 es no tener corazón. Y seguir siéndolo a los 40 es no tener cabeza.” De alguna forma este empeño por reivindicar una lucha armada que ya se exponía en “Postales de Leningrado”; la anterior película de esta dupla conformada por Ugas-Rondon, vuelve a aparecer en pinceladas muy mal dibujadas en esta Road-Movie costera. Imágenes pudorosamente fotografiadas como el pendón de la revolución, o los grafittis en la carretera.

Personajes con motivaciones fetichistas, como el fotógrafo hurtador de figuras religiosas, que pretende en su construcción dramática discurrir en las verdaderas motivaciones de un “Artista” ante su obra. O los saqueadores de tubos, que intentan retratar la derrota de la revolución ante su afán de darle el poder al pueblo, sin llegar a nada, a una metáfora que el espectador, en base a la teoría Jungiana debe complementar con lo que puede leer a diario en la prensa nacional, y esto tampoco es que te pueda llevar a la verdad.

Podría funcionar de no ser, porque ninguna de estas microhistorias se desarrollan de una manera coherente, y terminan por ser pequeñas ideas forzadas en el relato, que más que ayudarlo a avanzar, como debería ser, frena y saca de contexto el verdadero conflicto de la historia, y es que no estamos hablando de una película coral (Magnolia, Crash, entre otras), donde quizás los personajes secundarios podrían darle peso al argumento inicial, o lo que es lo mismo, a la propuesta ideológica de su autor.

“El Chico que Miente” adolece de una sola cosa, y es la poca dramática de sus discurso, si bien la motivación del personaje es clara, la necesidad de utilizar como recurso un viaje iniciático debe tener un algo conciso en su estructura, y esto es así cual receta de bizcocho casero, ha de existir un cambio, un vuelco, una salida a todo el problema, y la pretensión metafórica de un collar como leiv motive no es lo suficientemente fuerte para culminar con este problema. Vamos, que el collar no es la carta del fraile que nunca llega a manos de Romeo.
Sin hablar por supuesto del recurso melodramático del Flashback para hacernos comprender el camino, el cual le da un aire a la historia de unitario televisivo.

No bastan los paisajes bonitos. El retrato de postal de una Venezuela que al parecer continúa siendo “hermosa” pese a todas las catástrofes naturales, políticas y sociales, por las cuales agoniza.
A pesar de esto, el logro de la fotografía es remarcable, pues en mi caso, logro comerme el cuento de que algunas de nuestras playas (de acceso popular, dichoso el que puede pagarse un fin de semana en los Roques) siguen teniendo vida. La escena de los manglares resulta ser una de las mejores del filme, donde el espectador atento, sufre la incertidumbre del chico ante un verdadero peligro, que a lo largo de la película no se deja ver con suficiente fuerza, como por ejemplo, la insinuación pederasta.

Las actuaciones carecen de la fuerza necesaria para lograr el cometido, y hablo de los roles secundarios, que son aquellos que más sufren el despropósito de unas escenas carentes de conflicto verdadero. El joven talento Íker Fernández, intenta aguantar todo el peso dramático de la historia, y lo logra a medias, por lo general, su rostro de empatía neutral ante un mundo que el intenta comerse con su viveza, resulta pedante y sin lógica ante todo el peso emocional que un personaje como el interpretado, necesitaba. Pero no dudo que en futuros proyectos y con estudios pueda lograr la madurez interpretativa. Finalmente la actuación es una cuestión de técnica, y a pesar que nuestra realizadora intenta darles protagonismo a no-actores, esto también resulta un arma de doble filo para el resultado final, aunque debo sincerarme y es que algunos de estos no-actores tienen más futuro en el medio, que muchos que se llenan la boca hablando de su capacidad artística.

Donde mas redunda la historia es en ese afán de hacernos comprender que somos un país joven que ha crecido victima de abusos, y carente de un rostro verdadero que nos haga encausar, para no volver a salirnos del camino. Sabemos como venezolanos que nuestra memoria es limitada, y adolecemos de lo que Cabrujas llamaba “El estado del disimulo” ¿y entonces donde está la solución planteada? Uno no sabe si el niño al final sonríe porque ha caído presa de las arenas movedizas de los medanos, o porque finalmente ha descubierto la mayor mentira de todas, no se puede confiar en lo que la revista “Estampas” publique.

sábado, 4 de diciembre de 2010

Muerte en Alto Contraste (Bolívar, 2010)

(ó Agonía en Baja Resolución)

Por Daniel Dannery.


Leyendo la crítica de algunos dinosaurios del medio cinematográfico de Venezuela, uno no puede sino pensar en una renovación, no del cine, que ya ha dado sus pasos bien pisados en la actual cartelera nacional, sino del análisis cinematográfico, que clama incesantemente por una renovación, una voz que deje de ser tan complaciente y amiguera.

Me lo comentó una vez un estudioso del tema “En Venezuela no hay crítica”, en primer lugar creo que la crítica no se había dado del todo por la escasa producción, pero a una década ya por finalizar, es obvio que esto comienza a cambiar, ya sea por esos textos petulantes de algunos hombres de corbata, o por los comentarios críticos que cualquiera se puede encontrar al visitar un blog.

“Muerte en Alto Contraste” no es correcta, no es redonda, no se destacan ni la dirección de fotografía, ni la de arte, ni la música, ni las actuaciones, ni el sonido, ni el montaje; como alguien escribió por ahí. Como dijo el presidente Mexicano Luis Echeverría por allá en los 70: “Sino, Todo Contrario”.

Carece de gusto, de concepto, de lógica. Sí, “Las caras del diablo” se arropa en su mal justificada carencia de dinero, “Muerte en alto contraste” logra el mismo resultado sin la improvisación y con todos los recursos.

Bolívar retorna a un campo del que pareciese, ya no se siente del todo cómodo, lo que había logrado con “Homicidio Culposo” lo destroza con los pies, en este Thriller Policial con subtexto político.

Más de una década ha pasado desde que este realizador pudo ver estrenada una película, con la cual no le fue del todo bien: “Rosa de Francia”. Y uno se pregunta qué fue de aquel hombre que logró planos tan hermosos en “El Pez Que Fuma” (DP) o de aquel que se tomó de un argumento tan patético (En buen sentido) en “Domingo de resurrección”.

Obviamente el cine de este realizador ha envejecido muy mal, pero en estas muestras, uno se encuentra aún con detalles que a pesar de todo te dejan un gusto, de no muy mal sabor.

Mirar al pasado a veces se convierte en una pedantería o en una muestra de resistencia al cambio, pero en el caso de Bolívar es casi obligatorio hacerlo, de la misma forma pasa con Chalbaud, De Pedro, entre otros. Pues son ellos los que nos han legado una cultura cinematográfica, aunque en el futuro, no les vaya del todo bien.

Es difícil encontrarse con material como este, en el sentido de que uno como comentarista, no sabe por dónde empezar, o qué hablar. Y es que todo merece su tiempo, su análisis o al menos una lupa cuidadosa, para cuidarse de no decir cualquier barbaridad y no quedar mal, pero vamos, que si fueron capaces de estrenar cosas como “Des-Autorizados” o “Amorcito Corazón” y hacer que gente, haya ido al cine a verlas, y pagar por ellas, creo que yo podría decir cualquier cosa aquí y estaría libre de todo pecado, y al menos se ahorran un dinero.

Hay que estar claros que aunque la RAE le haya quitado la tilde a la palabra “Solo”, puedo decir que SOLO uno puede ver una película como ésta y aguantarla con mucha fuerza de voluntad y fe. En ambos sentidos.

Un conflicto claro presenta el guión firmado por Los Varela y Bolívar, una venganza que se a venido alimentando por 20 años, tras una masacre causada por motivaciones políticas. El personaje de Wildpret, ha tenido el tiempo suficiente para armar un plan y así acabar con todos aquellos involucrados en la muerte de sus padres, y esto es lo que nos muestra la película, un hombre que debe terminar a como de lugar con una cúpula extrema que velaba ante sus propios intereses, mientras la lucha izquierdista de la época, intentaba lograr una batalla contra el gobierno de turno, entre las montañas y disfrazados de guerrilleros. Aquí tenemos el subtexto panfletario.

Más allá de esto, el argumento podría resultar interesante, pero no todo acaba aquí, el espectador debe ir descubriendo la fijación de nuestro personaje principal ante los encantos mal fotografiados de Norelys Rodríguez, el único personaje, con el que no se conecta el público, y si somos meticulosos, ni el mismo Wildpret se siente cómodo. Una historia colocada para vender, digo, un cuerpo y un rostro que aporta su nombre para lograr un éxito seguro en taquilla.

Al menos si uno sintiese que Rodríguez se la pasa bomba en cada escena, sentiríamos cierta simpatía por el personaje, y por la historia forzada de amor que empieza a nacer a medida que la trama avanza. Pero cada escena resulta tan risible y patética que da vergüenza quedarse sentando viendo como cada diálogo y emoción de cartón se va desbordando al visionarla.
Y la culpa no es de Rodríguez, sino de un personaje sin tridimensionalidad, mal dirigido, que no sabe como moverse dentro del espacio.

Su cuerpo se pierde entre el grano de la noche, ante una luz bucólica que emana de un baño, mientras uno se va deshaciendo en la butaca pensando ¿Cómo para qué? Si es que ni una teta. Y luego pasamos al contraluz, donde las figuras de ambos se besan, mientras en el fondo las camionetas de Sabana Grande captan más la atención, ante un diálogo mal digerido que dicta: Mejor empecemos aquí para evitar la incomodidad en la habitación. Si lo que querían era hacernos sentir incómodos, pues lo han logrado con creces.

Norelys Rodríguez se pierde en un mundo que no fue dibujado para ella, su personaje, carece de conexión, y me atrevo a decir, que las peores escenas de la película son protagonizadas por esta historia de amor. Para muestra, la escena del sushi, o esos planos de película erótica barata clase B, que se dejan ver ante las rendijas de un ventilador de techo ¿Dónde está la poesía del cuerpo ahí?

El personaje de Wildpret, va desbordando sufrimiento a medida que avanza la historia, y uno se pregunta si esa cara estática es una mezcla de “Elipsis” “Un lugar lejano” y “Des-autorizados”, y el personaje es un metatexto con piernas con lo cual el actor simplemente se está riendo de nosotros.

Es cierto que sus emociones varían mientras da vueltas por el piso a lo comando, o en la tradición de Seagal demuestra su flexibilidad pendiendo sobre los marcos de una puerta. Pero creo que el cambio gestual se debe, ante el esfuerzo físico que ameritan las escenas de acción.

Como te extraño Schwarzenegger.

Obviamente quien se roba los mejores minutos, en nuestro camino hacia la búsqueda del tiempo perdido es Juan Manuel La Guardia, el personaje más real, mejor actuado, aunque hierva por momentos en la sobreactuación. Un digno regreso para este actor, que estaba en vías de desaparecer de nuestro imaginario.

Un personaje que retrata la Venezolaneidad, y con el cual el público sufre la identificación correspondiente, y es que sino eres cómo el, al menos te le pareces o conoces de alguien similar.

Más allá que la venganza dentro de esta historia sea el conflicto real que mueve todos los hilos para que la trama vaya develándose, es en este Pepe Grillo moderno, donde recae toda la sustancia dramática de la cual debe estar conformado un personaje. Un pasado lejano y cercano bastante claro, un presente desolador y un futuro que no se vislumbra, y es ahí de dónde el personaje se engancha para intentar enmendar, lo que posiblemente no tenga solución.

El resto de los personajes son relleno puro, del mejor algodón y necesarios para el final. Algunos mejores que otros, otros particularmente estáticos.

“Muerte En Alto Contraste” define la primera película Ochentosa Venezolana grabada en pleno siglo XXI, su fotografía así lo define, noches azules al mejor estilo Monkey Island, escenas eróticas bañadas en el más tenue anaranjado rojizo, un grano en la imagen que nos hace recordar esas copias en VHS de la colección de la Cinemateca Nacional. Lo mismo podría hablarse de la dirección de arte, una apología al mal gusto, al peor, al barato. Al menos Malavé se sincera en sus escenas al mostrarnos las paredes sucias, y eso le da un tono realmente amateur. Pero aquí, un florero con cuatro flores artificiales rosadas, ante un fondo de persiana azul, en un Two Shoot de cafetín, nos habla acerca de que tan lejos está ésta película de ser realmente el magistral regreso de un cineasta.

Sin hablar claro, hasta de las fuentes usadas para tipografiar el título de la película. ¿Se acuerdan de esa serie tipo comando llamada “A-Team”? Cualquier coincidencia, es pura casualidad.

El montaje por momentos es correcto, en otros, simplemente ridiculiza más aun este nuevo formato de llevar “Crónica Policial” a la pantalla grande, abusando del efecto cromático y exponiéndolo ante un ojo que se pierde en una espiral, no como los créditos de “Vertigo”, sino como el agua que sigue su curso natural al bajar la palanca.

¿Quién fue el jurado del festival de cine de Mérida y Margarita? ¿En qué manos está el criterio estético, de lo fundamental del arte, en este país? ¿Todos los ácaros se han comido las famélicas hojas amarillas de las ediciones caseras de la “Critica del Juicio” de Kant? ¿O es que no había nada mejor que premiar, y en vez de declarar desierto tenían que resolver con lo hubiese?

Es una lastima que el regreso de Bolívar no fuese con bombos y platillos, aunque eso es lo que nos hagan creer, pero nosotros ya no nos dedicamos a chuparnos el dedo y bajar la cabeza cada vez que alguien dice que el Mesías del cine nacional va a llegar.

Igual el intento de “Muerte en Alto Contraste” de posicionarse ante los éxitos de este año, tiene su merito, aunque al diseñador del Poster, creo que no le pagaron lo suficiente.

lunes, 22 de noviembre de 2010

Las Caras del Diablo (Malave, 2010)

El segundo largometraje de Carlos Malave (Por un Polvo) es una experiencia agridulce porque no termina de alcanzar eso que prometía en el trailer. La premisa tampoco era muy original, sin embargo siempre hay una manera de contar la misma historia para hacerla entretenida, emocionante y nueva.

Y ese es el primer, y quizás único problema, que tengo con la película: que la historia ya se ha contado en infinidad de ocasiones y de mejor manera (véase: 8mm, Man on Fire o Taken sólo por citar tres ejemplos recientes y relativamente exitosos que guardan alguna relación temática con la película de Malavé).

Ojo, esto no va en detrimento del esfuerzo de hacer la película de una manera independiente y con un presupuesto ínfimo, en estilo "guerrilla" como muchas veces ha dicho el mismo Malave. Por el contrario, aplaudo que haya una corriente, aún agreste eso si, de hacer otro tipo de cine; de intentar contar historias sin estar bajo el yugo de la financiación estatal.

Pero el problema es que a pesar de que película se rodó siguiendo los lineamientos del estilo de cine guerrilla, al parecer el guión fue redactado de esa misma manera. Y es allí donde veo el mayor punto débil de la película.

Sólo por poner un ejemplo: el personaje que interpreta Jean Paul Leroux, Pedro Ramírez, es un policía que no logró resolver el caso de un secuestro que terminó en el asesinato de la victima, esto lo lleva a convertirse en una persona inestable y con problemas emocionales que afectan su mismo desempeño como policía, su relación con su esposa, etc.

Pero nunca llegamos a ver nada de esto, ni siquiera sugerido. Ramírez es una bomba de tiempo pero nunca percibimos ese peligro realmente. Por eso cuando su hija es secuestrada y luego se descubre un video donde aparentemente es abusada sexualmente las reacciones de Pedro son cuando mucho caricaturescas. Y no creo que el problema sea la actuación de Leroux, el problema es la pobre construcción del personaje.

El otro punto debil de la película es evidentemente el entorno en que se desarrolla. La elección de el formato de video digital, las camaras en mano estilo "documental" y en general ese feel de cine de bajo presupuesto tienen un gran acierto en otorgar casi siempre un sentido de inmediatez y realidad que a veces ni siquiera las películas con alto presupuesto pueden replicar, ese es uno de sus atractivos. Pero en Las Caras del Diablo es un tanto contradictorio, porque esa "realidad" que captura Malave no tiene nada que ver con la realidad de los cuerpos policiales venezolanos.

Yo esperaba que precisamente por ser una producción independiente la visión de los cuerpos de seguridad fuese un poco más crítica, sin llegar al ataque directo. Pero no, se nos pinta una policía donde no hay corruptos ni nada semejante a lo que todos conocemos es el día a día de nuestros cuerpos de seguridad. Entonces, ¿esa omisión es sencillamente un exceso de ingenuidad o una estrategia para quedar bien con Dios y con el Diablo? Creo que eso le resto inmensamente a la película.

Finalmente el tramo final es casi incomprensible con algunos giros de trama mas cercanos a la telenovela que al cine policial propiamente dicho o fueron tratados con tanta torpeza que lo que debería haber sido sorpresivo e impactante, termino siendo risible y poco creíble, como dije antes creo que todo viene del guión.

Y finalmente esta el tema del abuso infantil. Yo se (no con seguridad, pero me lo imagino vamos) que la intención de Malave es que el mayor numero de personas vea su película y por eso podría entender que el tema de la pederastia y el abuso infantil sea un tema delicado para tratar, en cualquier medio no solo en el cine; pero de ahí a tocarlo solo de pasada o no mostrarlo con la honestidad que amerita me pareció bastante triste.

Ojo!, yo no esperaba que la película se regodeara en este tema en particular pero si que dijera algo al respecto. Mencioné antes otras películas con una clara vocación comercial que entre las cosas que hicieron bien fue mostrar esto que digo. Además, en el terreno del cine actual donde hay películas tan valientes como ésta, me parece que a Las Caras del Diablo le faltó algo de esa valentía.

Creo que Por un Polvo (2008) es mejor película que esta, en aquella por lo menos había algo de autenticidad en el personaje también interpretado por Leroux, que imagino fue construido en gran parte por las propias experiencias de Malavé como cineasta. Incluso la puesta en escena de aquella película se veía mejor planificada y los personajes estaban mejor definidos, y que coño! eran mas interesantes.

A pesar de lo negativo que pueda parecer mi apreciación de la película de Malave, creo que como cineasta todavía tiene bastante que mostrar, por lo menos la intención de tratar cosas nuevas está ahí y eso es siempre necesario.

Esperamos entonces por sus otras dos películas: La pura Mentira y el largometraje sobre el periodista de sucesos Heberto Camacho, que si mal no recuerdo se llama "El último Cuerpo".

Y si Carlos Malavé lee esto: Pana lánzate una secuela, por que no retomar la historia de Pedro en Las Caras del Diablo 2.



domingo, 31 de octubre de 2010

LA TELEVISION DEL SIGLO XXI –Reflexiones personales de un proceso creativo-

Por Sergio Marcano

Hace más de dos años la productora Tango Bravo me pidió escribir un guión documental de la televisión en Venezuela. Este documental formaría parte del proyecto en serie “El hombre y la ciudad” que en ese momento estaba siendo entregado a CONATEL. Hace más o menos 2 meses, Tango Bravo me llamó para rodar finalmente el proyecto.

El guión que escribí hace dos años sobre el tema estaba abiertamente relacionado con la cultura POPular de la televisión nacional. Telenovelas, programas de comedia, revistas de entretenimiento, personajes del show bizz criollo (de los 80, 90 y 00). Una línea temática que aunque aún me resulte interesante, la considero menos relevante –no menos importante- que en aquel momento.

Hay un diálogo en “Videodrome” de David Cronenberg –una película que a muy grosso modo habla de la televisión y de su influencia en la psique humana- que siempre me pareció interesante:

PROF. BRIAN OBLIVION
La batalla por la mente de Norteamérica
será peleada en la arena del video 
el videodrome. La pantalla de la 
televisión se ha convertido en la 
retina del ojo de la mente. Por lo 
tanto la pantalla de televisión es 
parte de la estructura psíquica del 
cerebro. Por lo tanto lo que aparezca 
en la pantalla de la televisión, surge 
como una experiencia real para aquellos 
que lo observan. Por lo tanto la 
televisión es realidad y la realidad 
es menos que la televisión.

Como muchos sabrán, desde abril del 2002 –la fecha del golpe de Estado al presidente Hugo Rafael Chávez, así como también de su reposición el poder por el pueblo- la televisión venezolana ha sido y continúa siendo, de muchos modos, un campo de batalla en el que coexisten dos (2) ideologías dominantes: Oficialismo y oposición –izquierda y derecha- que pugnan por vender y/o desprestigiar un proceso político. 

Asumiendo que el documental es un género complejo, que ímplica un compromiso ético, moral, ideológico, social, e incluso –en algunos casos- teológico y que se relaciona profundamente con la realidad de la que es extraído. Decido replantearme el guión y asumir la realización de un reportaje documental de corte político, quizás con un mayor grado de “compromiso” con nuestra realidad social.

Entonces, me planteo una reflexión colectiva acerca de las líneas editoriales de los canales de televisión nacional, acerca del papel que juega la televisión día tras día en la construcción de la sociedad polarizada en la que vivimos inmersos todos los venezolanos. Del poder que ejerce nuestro presidente desde los medios – implementación de políticas de Estado, nombramiento de Ministros, inauguraciones, expropiaciones, y un gran etc.-; así como también un análisis general de los contenidos producidos por la televisión criolla, los cuales, normalmente son pacatos –moralmente hablando- y poco arriesgados –a niveles temáticos, narrativos y de propuestas visuales-, características que determinan la poca producción televisiva que se realiza hoy en día en el país se haya quedado en la retaguardia estética/narrativa si se le compara con niveles internacionales.

Desde el principio me propongo ser equilibrado al escoger a los entrevistados, esto esencialmente para no caer en parcialidades políticas de ningún tipo. Me planteo entrevistar a representantes del oficialismo, de la oposición y del centro, para discutir los temas más álgidos -políticamente hablando-. Para hablar de la televisión teóricamente como fenómeno social, pienso en teóricos y estudiosos de la comunicación televisiva. Para hablar de la televisión a nivel de contenidos y a nivel creativo me propongo entrevistar a directivos de los canales, directores y productores de planta. Y finalmente para estudiar el impacto de la televisión en los espectadores, me planteo estudiantes de comunicación social de las tres universidades más importantes del país –públicas y privadas-, así como también a espectadores de diferentes zonas y estratos sociales de la ciudad capital. Todo esto con el fin de lograr una eclosión de posturas ideológicas que genere un verdadero debate de ideas.

Presento los cambios de guión, y el nuevo contenido temático que es aprobado por el productor general de la serie, Philippe Toledano. Recluto a un equipo de gente relajada, bajo perfil y buena onda (Aldrina Valenzuela. Producción. Jeissy Trompis. Cámara y Fotografía. Agostino Loreto. Sonido. Andrés Prypchan. Asistencia de Producción y producción de post producción).

Se comienza la preproducción…

Una vez que la productora tiene algunos permisos de las alcaldías, comenzamos a grabar las entrevistas callejeras.

Con cámara en mano visitamos: La Pastora, Catia, Chacao, Petare.

La mayor parte de las personas a quienes nos acercamos en las calles tienen una conciencia socio-política, que no me hubiera imaginado antes de comenzar a grabar. Es un hecho que los años de revolución han hecho madurar a nuestro pueblo a pasos agigantados. Al ser interrogados acerca de la polarización política de los medios, la mayoría de los entrevistados confiesan ante la cámara que están hartos de las pelea y los desencuentros.

La periodista de un canal privado rechaza la entrevista que teníamos planteado hacerle. Vía telefónica alega que la van a perseguir y a convertir su intervención en nuestro audiovisual en parte del escarnio público al que cotidianamente se expone la gente de la oposición –por parte del oficialismo-.

Confiesa además que esta asustada. Que incluso teme por su vida y por la de su familia.

Y yo me pregunto ¿Si los comunicadores se quedan en silencio no traicionan la verdadera esencia de su profesión? No entiendo sus miedos, pero los respeto. Asumo su ausencia en el documental.

A pesar de los años que llevamos en revolución, es un hecho que el ambiente sigue “caldeado”. Esto lo compruebo unos días más adelante, cuando algunos fervientes seguidores y creyentes del chavismo y otros fervientes seguidores y creyentes de la oposición, se alteran frente a las cámaras al preguntarles las razones por las cuales aún todos los venezolanos estamos viviendo los coletazos de una guerra de cuarta generación.

Algunos asumen estar abiertamente en “pie de guerra”. Otros dejan muy claro que nunca habrá espacio para la reconciliación entre dos propuestas de país completamente antagónicas. Yo me mantengo imparcial y escucho con atención lo que expresa cada uno.

A pesar de querer evitar los tópicos, por temor a re descubrir el agua tibia, no puedo evitar la tentación de preguntar a la gente de la calle si piensan que hay libertad de expresión en el país. Un Sr. de 70 años en el boulevard de Catia me dice que si hay libertad de expresión mientras no se hable mal del presidente Chávez. Pero ésta es una respuesta aislada. Casi todos los entrevistados concuerdan que vivimos en un país con plena libertad de expresión. Una productora de televisión nos dice en cámara que la libertad de expresión no existe, que es más bien una ilusión pagada por intereses de actores políticos.

Dejo que las opiniones de quienes entrevisto me invadan.
Escucho. Me propongo como trato conmigo mismo abrir mi cabeza e incluso cuestionar mis posturas ideológicas sobre los temas.

Mientras hacemos una entrevista a un ejecutivo en la avenida San Martín, una señora con una evidente afección mental se nos acerca, se pone en frente de la cámara y nos pregunta si puede declarar en el documental. Yo le digo que por supuesto, y la mando a hablar con la productora mientras termino de entrevistar al ejecutivo. La mujer le pregunta a la productora si tiene que declarar a favor o en contra del proceso del presidente Chávez. Ella le explica que tiene que declarar lo que crea sobre los temas. Decepcionada la mujer decide irse sin dar declaración.

Una periodista de un canal privado nos rechaza la entrevista. Lo mismo sucede con otro periodista del Chavismo. Al parecer estas personas –del grupo de periodistas más representativos del Partido Socialista Unido de Venezuela- necesitan luz verde del mismísimo presidente, para poder emitir algún tipo de opinión fuera de sus respectivos programas televisivos y de las líneas editoriales de los canales para los cuales trabajan –esa es al menos es la teoría de conspiración que nos inventamos dentro del equipo-. No puedo permitir que la balanza política tienda más a una tendencia ideológica que a la otra, ese no es el reportaje documental que me propongo a realizar. Le pido a la productora que insista en contactarlos.

La productora tramita permisos para hacer entrevistas con equipo mínimo, en 3 centros comerciales de la ciudad. En menos de una semana nos niegan uno, dos, los tres permisos. Los centros comerciales alegan en líneas generales lo mismo: No pueden permitir la grabación por temor a ser expropiados.

Cambiamos el plan de rodaje.

Sin scauting previo de producción entramos a un barrio.
Toda la gente es profundamente amable. Atenta. Nos dejan entrar a sus casas. Nos dan agua, café y sus opiniones sobre los temas. Grabamos buena parte de una tarde. Antenas de Tv. Gente viendo televisión.
Al salir del barrio hacemos un encuadre con la cámara para grabar su entrada, dos tipos delgados de unos 30 años se acercan a nosotros y nos amenazan con que si seguimos grabando en el lugar nos van a pegar unos tiros.

El equipo se sobresalta.
Irresponsablemente no paro la grabación. Por unos segundos espero los disparos. En vez de accionar su arma, los antisociales se van.
Terminamos los planos que necesitamos y nos vamos tranquilamente del lugar. Justo como llegamos.
El acontecimiento -que sin duda sobresale de mi cotidianidad- me hace pensar en lo injusto que es que 2 o 3 “outsiders”, sean quienes mantienen en zozobra la vida de tantas personas trabajadoras y apacibles en los barrios citadinos. Una reflexión que seguramente resulta bastante inocente y trillada en esta sociedad violenta como lo es la venezolana.

Intentamos grabar entrevistas en la Universidad Bolivariana –sin pedir permisos, ya que se trata de algo más bien sencillo y con equipo mínimo (como ya lo habíamos hecho en la Universidad Central y en la Universidad Católica)-. Pero unos vigilantes no nos lo permiten. Al preguntarles los porque, nos hablan de un equipo de españoles que pidió permisos para grabar imágenes de la universidad y solo grabo una parte de la infraestructura que esta en reparación, para luego decir que la universidad estaba en obras y que nunca había abierto sus puertas al estudiantado. ???. Que ya estaban hartos de ser difamados y perjudicados.

Hablamos con la gente del departamento audiovisual, les explicamos de qué va nuestro reportaje documental y los permisos para realizar la grabación fluyen rápidamente. Hacemos las entrevistas y los planos de la universidad que necesitamos.

La semana previa a la elección de la Asamblea Nacional el país se paraliza.
El observatorio Cajigal nos niegan los permisos para la grabación de la ciudad de Caracas desde sus instalaciones. Alegan la proximidad de las elecciones en la Asamblea Nacional.
Se activa el plan Republica, los militares salen a las calles.
Al llamar a las alcaldías de diferentes municipios, se nos postergan los permisos de grabación para una semana después de las elecciones.
Y a ultima hora los entrevistados(as) que teníamos pautados(as) le piden también a la productora postergar las entrevistas hasta después de las elecciones.

El equipo de grabación se repliega.
Elección de la Asamblea Nacional.
Una semana después retomamos las grabaciones.

Poco a poco conseguimos las entrevistas pendientes. Los opositores y la gente del centro son abiertamente mas accesibles y fáciles de conseguir que los chavistas. Pero con mucha mano izquierda, valiéndonos de amigos de amigos, contactos de conocidos, y algo de maña, se consiguen buena parte de las entrevistas del oficialismo que teníamos planteadas. Al menos las de los hombres. Todas las partes expresan sus posiciones.

Todas las noches llego a mi casa extrañamente ansioso. Al reflexionar las diferentes posturas que contienen las respuestas de cada uno de los entrevistados, pienso en lo complejo que se ha vuelto este país. En todas las aristas. En la legitimidad de algunas de las razones que motivan y movilizan tanto a un bando como al otro. En las consecuencias, tanto positivas, como negativas, que la confrontación entre la ideología oficialista y la ideología opositora genera en nuestra sociedad tropical. Y finalmente en las responsabilidades éticas que tenemos hoy en día los documentalistas al acercarnos a las realidades que afronten nuestros trabajos audiovisuales.

Escribo estas líneas tratando de encontrar un poco de paz mental. No me imagino si podrán despertar algún tipo de interés en los eventuales lectores de El Cinescopio. Quizás solo trato de entender un poco mejor este país en el que nací y en el que escojo voluntariamente vivir.

Por otro lado no puedo evitar preguntarme si tendre que hacer 2 versiones del documental, una versión light, aprobable por el organismo estatal (CONATEL) –ya que se por experiencia propia que la televisión oficialista no es muy afecta a los revisionismos-, y una versión mas agridulce –una especie de corte del director-, que hable sin tapujos de los lados verdaderamente polémicos y espinosos de los temas tratados. Todos en el equipo me dicen que no me censure. Que haga una sola versión.

Poco a poco terminamos las entrevistas pautadas, también los exteriores. Finalizamos la producción.
La post producción es inminente.

A ver que sale de todo esto…