Por Andrea López“Cuando alguien te dice que metieron a un delincuente a la cárcel te alegras y hasta pides que lo dejen allí para que no le haga daño a más nadie en la calle”.
Estas son más o menos las palabras que pronuncia Antonio (Toño) Zúñiga, joven de 26 años, trabajador de Iztapalapa en México DF al inicio del documental del cual es protagonista y que obtuvo el galardón de Humanitas Award otorgado por la IDA: Presunto Culpable.
Pues bien, este chico inocente fue -en el argot mexica- “levantado” en el año 2005 por la policía en su lugar de trabajo. Tras golpizas y testimonio de un falso testigo, el sistema judicial de su país lo acusó de homicidio y sentenció a veinte años de presidio. Allí entendió que esta opinión generalizada obedece, en la mayoría de los casos, a la ignorancia que permea a intereses económicos y discriminatorios.
Dirigido por una pareja de abogados que para el momento emprendían estudios de postgrado en los Estados Unidos y que se hallaba sumamente preocupada por los vicios imperantes en el sistema jurídico de su país de origen; el documental no sólo se ocupó de revisar el expediente de Toño, encontrar que la licencia del fiscal acusador era falsa, conseguirle un abogado defensor que no cobrara, abrir un nuevo juicio y registrar en video todo el proceso, así como la vivencia de su mujer y familia; sino que además consiguió liberarlo de un sistema viciado que se mantiene a costa de los jugosos dividendos de la corrupción administrativa y judicial.
En resumidas cuentas, diremos que Presunto Culpable ha logrado en el siglo XXI lo que en 1988 consiguiera Errol Morris en The Thin Blue Line. Esto es, no sólo denunciar y develar un sistema discriminador y violador de derechos humanos, sino además concluir el trabajo audiovisual logrando justicia en la realidad. Sin duda, el sueño de cualquier documentalista y activista social.
Aunque en principio el propósito de este análisis desistió de la comparación entre el documental de Morris con el de la dupla Negrete-Hernández, es posible que tropecemos con aristas que convergen en ambos audiovisuales, así como en diferencias en cuanto a su tratamiento.
Como ya mencionamos, Presunto Culpable hace un retrato de Toño, un joven que es arrestado y sentenciado bajo el cargo de asesinato y que aún sabiéndose inocente llegó a resignarse ante su realidad asumiendo el presidio como una prueba de fortaleza divina: Fue así que se dedicó a entrenar, bailar y componer canciones en la cárcel. Vale decir que estas últimas impregnan de emoción al documental.
Layda Negrete y Roberto Hernández (los abogados realizadores) logran contactarlo y hacerle ver que lo que vivía no era una prueba de Dios, sino la consecuencia de un sistema que actúa de acuerdo a intereses económicos, infrahumanos, descompuestos.
Las pruebas de la abogada acusadora no estaban claras, datos relevantes respecto a su inocencia habían sido obviados en su expediente. La prueba más fuerte pesaba sobre un chavo que no estuvo presente en los hechos y que lo acusó después de haber sido coaccionado por los policías. El testimonio de este chico se midió contra el de tres testigos que vieron a Toño trabajando a la hora del suceso (bastante alejado por cierto) pero que sin embargo fue suficiente para un juez que impuso una condena de dos décadas.
Pronto, la esperanza de un nuevo juicio se vio opacada por el hecho de que el juez sería el mismo que dictó la condena inicial. Fue entonces cuando el expediente se subrayó y Toño fue cuidadosamente entrenado a participar personalmente en su defensa.
A diferencia de La Delgada Línea Azul, el renovado juicio de Toño carece de recreaciones ficticias de los hechos. En su lugar, las cámaras develan la cruda realidad de lo ocurrido a través de las patéticas audiencias realizadas en kafkianas, claustrofóbicas y hacinadas oficinas públicas mexicanas, en las que el acusado observa todo a través de los barrotes. Y es así cuando, a pesar de las negativas a responder, o contradictorias revelaciones de los policías (que incluso llegan a intimidar a las cámaras con amenazas y chantajes) hasta el coaccionado testigo acepta en el careo que jamás vio a Toño en la hora y lugar del crimen. Aún así, el juez reitera su sentencia.
Lo más fuerte de todo es la respuesta de la abogada acusadora cuando ante las pruebas de inocencia se le pregunta ¿por qué acusa a un inocente? Y ésta responde: “Porque es mi chamba”.
En esa frase se resume todo el negocio. La desesperanza de Toño se hace total pero la luz de la cámara que ha registrado la perversión que será difundida a lo largo y ancho del mundo a través de festivales y medios de comunicación, hacen posible su apelación, posterior esclarecimiento y absolución.
Hoy, Presunto Culpable no representa sólo un documental, una película a ser exhibida en salas y festivales; sino además la voluntad de apoyar una organización sin fines de lucro que busca la transformación del sistema judicial mexicano al proponer juicios orales y públicos pero sobre todo, la implementación de una noción de justicia que dista mucho de la concepción que de la balanza se tiene en América latina, región en donde en vez de creer que “Todos somos inocentes hasta que se demuestre lo contrario”, priva la concepción adversa de que “Se es culpable hasta que se demuestre lo opuesto”, es decir, no existe la presunción de inocencia, sino la de culpabilidad. Facismo puro y duro.
Finalmente, informarles que el documental se estrenará en México en febrero de 2011. Dejo a ustedes la página de este propósito progresista.
Y el trailer de este importante documental :
¡No se lo pierdan!

Por Andrea López.
El guión tiene como personaje central al Beny, un jornalero mexicano que regresa del “sueño americano” al México del que salió porque estaba mal pero que ahora encuentra peor: Crisis, desempleo, muerte, corrupción, narcotráfico, en fin: Violencia. Y es que, si bien El Infierno no asoma más de lo que puede uno saber a través de la prensa y los medios, el retrato del narco es hiperreal y está narrado con el tono inteligente de la comedia. La eficacia del discurso se hace entonces total, no hay otro modo de acercarse a tan trágica realidad porque el impacto sería insoportable de digerir.
Sin ninguna oportunidad de ganarse la vida dignamente, el Beny empieza a trabajar para el cartel de la familia Reyes en el que rápidamente adquiere dinero, bienes, mujeres y ascenso social. Trabaja con él un antiguo amigo de infancia: “El Cochiloco” magistral y conmovedor personaje interpretado por el destacado actor Joaquín Cosío al que ve morir tras buscar venganza para con su hijo muerto y que desde el principio le advierte: “Me cae que esta vida es el maldito infierno”, “Esto (México) es el Infierno, no chingaderas”.
Llamó mi atención durante la primera función a la que asistí, cómo el público se emocionaba ante la salida del protagonista, a mi parecer un tanto anárquica y extrema: tomar una metralleta y matarlos a todos: políticos, narcos, guardaespaldas, arzobispos, militares y policías; en un festejo patriótico y chovinista que no distingue el ruido de los cohetes con el de las armas. Ese público caracterizado por un nacionalismo fuerte, aplaudía y vitoreaba ahora en la sala la aniquilación de todas sus instancias de representación.
Sin duda, El Infierno pasará a la historia como una de las películas más importantes del cine mexicano y quien sabe si no del cine latinoamericano. Desde una humilde butaca, le auguramos mucho éxito en los Goyas y desde luego, su pronta salida en BluRay. Definitivamente es una película que hay que tener en casa.
A veces con nada se logra mucho. Sylvester Stallone es el vivo ejemplo de ello, ahí tienen Rocky (1976) que el mismo Stallone escribió y protagonizó cuando era un desconocido y que le valió reconocimiento del público y de la mal llamada crítica, de eso ya hace 34 años. Fue finalmente el primero, el público, el que puso a Stallone en el pedestal en el que ha estado más o menos presente durante el resto de su carrera, una carrera algo irregular pero prolífica.
Primero: el guión no sirve al poder visual y al atractivo de estas estrellas. Un ejemplo de esto: la escena donde aparecen juntos Sylvester Stallone, Arnold Schwarzenneger y Bruce Willis parece más un spot para Planet Hollywood que una de las secuencias clave de la película y lo es porque es aquí donde se da uno de los primeros giros de la trama. La escena es eso, una excusa para poner a estos tres monstruos en pantalla incluso hay algunos diálogos con una clara intención metalinguistica que te sacan de la película ("quiere ser presidente"), ¿pero con qu
¿Quien no quisiera estar en la posición privilegiada de Christopher Nolan?, no sólo eres el responsable de embolsarle a una de las grandes majors más de un billon de dólares en taquilla al revitalizar una de las franquicias emblemas de los últimos 20 años (estoy hablando de Batman obviamente) sino que esa misma major (Warner Brothers, people) te da 160 millones de dólares para que hagas una película escrita por ti, a modo de que descanses un rato mientras nos cocinas la otra de Batman que esperamos (los de la Warner y nosotros el resto de los mortales) que por lo menos este a la par de su sucesora.
Inception es una película que reclama ser vista varias veces es por eso que una "reseña" siempre estará incompleta, por eso mi recomendación es que la vayan a ver varias veces. Y aún cuando pueda pasar que la película parezca ambiciosa y criptica, también tiene para los que no quieren pensar en la sala, pues la espectacularidad de las imágenes es algo que tiene que ser visto por lo menos una vez en pantalla grande.
A estas alturas todos los superhéroes pertenecientes a franquicias conocidas han sido adaptados (o están en via de, ej. Thor y Green Lantern) al medio cinematográfico, el resultado han sido películas de todos los colores y sabores. Ud puede elegir. El caso es que un género que no es considerado más allá del carácter meramente comercial que posee ha dado algunas propuestas interesantes, tanto como muestra de un buen espectáculo como de una mejora en el sub-genero mismo (ej. Spider-man 2, The Dark Knight, X-men 2), también hemos tenido algunas películas que parecen haberse quedado a medio camino (ej. Superman Returns, Hulk, Hellboy) y otras que sencillamente es mejor ni siquiera recordar (ej. Elektra, Fantastic Four, Ghost Rider).
La dirección de Vaughn ha colocado elementos que en otro contexto podrían inclusive haber sido reprobables y los ha filmado de manera elegante y dinámica. Ahora me pregunto que pudo no haber gustado de este pana para que lo despidieran de X-Men 3: The Last Stand (Rattner, 2006).
Probablemente el nombre de Woo-ping Yuen no le suene a mucha gente, pero este cineasta chino es el responsable detrás de las coreografías de artes marciales de películas populares como la trilogía de Matrix (Andy & Larry Wachowski, 1999-2003), Kill Bill Vol I & Vol. II (Quentin Tarantino, 2003-04), Crouching Tiger Hidden Dragon (Ang Lee, 2000) sólo por nombrar algunas.
Este film aunque un wuxia (películas sobre artes marciales desarrolladas en la antigua China) en toda la regla, de alguna manera rescata ese viejo look de las películas de los Hermanos Shaw. De esa manera se ve como un volver a lo clásico (con un Pai Mei incluido), renunciando o abandonando de cierta forma la forma en extremo estilizada que habían tenido películas recientes como Ying xiong [Hero](Yimou Zhang, 2002) y la anteriormente mencionada Crouching Tiger Hidden Dragon.
Ni siquiera el Hombre Lobo, el menos versionado de
Eso no impidió que se hiciera una película que visualmente atrae, desde la ambientación hasta la fotografía que si bien son bastante agradables a la vista, tampoco supone nada nuevo u original.
Se acerca el final de Harry Potter, una de las franquicias mas rentables de los últimos años, tanto que la ultima adaptación del libro se hará en dos películas separadas. Hay que exprimir a esa gallina de huevos de oro hasta el final. Entonces es obvio que quedará un hueco en lo que a blockbusters se refiere para esta década. Es por eso que a lo largo de estos mismos años se ha visto como, sin muy buenos resultados, se ha intentado establecer una nueva franquicia similar a la de Potter [City of Ember (Gil Kenan, 2008), Eragon (Stefen Fangmeier, 2006) y The Golden Compass (Chris Weitz, 2007)]
Y es una lástima particularmente porque en lo que se relaciona al cast eligieron a algunos actores interesantes como Sean Bean (Boromir en la trilogía del Señor de los Anillos) quien aquí interpreta a Zeus, Uma Thurman bien desaprovechada como Medusa y Steve Coogan como Hades, Rey del Inframundo quien dura en pantalla tan poco que prácticamente se puede considerar su participación como un cameo.
Tal
Que tiempos tan decadentes vive el cine actual, por lo menos el comercial, ahora todo es una copia de una copia de una copia, así como vivir en perpetuo insomnio, tal como describía Edward Norton en el Club de la Pelea. Cada año aumentan las cuotas de remakes, reboots, secuelas, precuelas, etc.
EL argumento no podria ser mas sencillo: unos separatistas rusos toman la antigua ciudad de Chernobyl para demandar al presidente que en primer lugar libere a un sin número de presos políticos y acto seguido reconozca la independencia de su región de procedencia. Si el mandatario no cumple con las demandas los separatistas asesinarán a los hijos del presidente, quienes fueron secuestrados en la espectacular primera secuencia de la película (una escena filmada con realismo brutal, y con obvia influencia de películas de acción recientes como la trilogía de Bourne) y luego hará detonar el reactor de la planta de Chernobyl que
La película que fue hecha especificamente para el mercado de video casero, está rodada con la Camara