En el verano de 2007, tuve la oportunidad de presenciar parte del rodaje de VICKY CRISTINA BARCELONA, en las ciudades de Oviedo y Avilés. Fue muy divertida la reacción de las dos ciudades ante el fenómeno de la fama: gente corriendo de un lugar a otro, cámaras en mano, libretas de autógrafos preparadas, horas de espera para que aparecieran los grandes nombres de la película. Y por supuesto, lo más cumbre, la aparición de Woody Allen con su clásica indumentaria. Recordaba un poco una secuencia de AFTER THE FOX (Vittorio De Sica), en la que todo un pueblo italiano es movilizado ante la llegada de un impostor que se hace pasar por director.
No tuve oportunidad de ver la película hasta la semana pasada, durante un largo vuelo entre Caracas y París. La crítica recibió con entusiasmo esta cinta y amigos que la habían visto me la recomendaron ampliamente. Me hacía mucha ilusión.Me puse esos antipáticos audifonitos que dan en los aviones y traté de acomodar mis piernas lo mejor que pude para darme un banquete de buen cine. Desde el inicio empecé a preguntarme que tiene esta película para recomendar. Unas locaciones de postal; sí, muy bonitas la verdad. Tres superestrellas en el mejor momento de su carrera; ok. Una historia agradable, entretenida; no se puede negar. Una banda sonora que incluye a Paco de Lucía; complemento indispensable porque se trata de España ¿no? Pero, ¿es esta una estupenda película? ¿Es una experiencia de verdad interesante? A mi me dió la impresión de ser una cinta LIGHT de Almodóvar; una visión muy ligera, absolutamente idealizada, de España y de los españoles. No sé, corríjanme por favor, que debo estar equivocado, pero yo esperaba algo más; al menos diálogos que recordar.
Supongo que la virtud de esta película radicará en ser ligera, entretenida y, a momentos, divertida. Debe ser eso.
Ahí les va el tráiler.