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martes, 26 de julio de 2011

Cámaras que ven monstruos


Por: Pablo Gamba


El protagonismo de la cámara en Rec de Jaume Balagueró y Paco Plaza (2007) se profundiza y se expande en la secuela de 2009. La grafía del título en el afiche es ilustrativa: Rec2, al cuadrado. Es porque se multiplican las cámaras: son tres, y la primera tiene la capacidad de captar las imágenes que toman otras, instaladas en los cascos de los miembros de un grupo comando de la policía. El elenco de aparatos es representativo, además. Podría decirse que las cámaras de los agentes cumplen una función análoga a las de vigilancia; hay otra que los acompaña y que tiene la tarea de hacer un registro científico de lo que hallan, y está por último la cámara de reality TV de Rec, que regresa como han de hacerlo todos los personajes que mueren en un filme de terror que se respete. Falta, irónicamente, la cámara de cine.

martes, 21 de septiembre de 2010

Al otro Lado: Cine de Terror Venezolano

Hace muchos años pasé por el pueblo petrolero Anaco, ubicado en el estado Anzoátegui. En aquel momento se me hizo, como todas nuestras localidades petroleras, un lugar muy rudimentario y primitivo, lleno de una pobreza que daba al traste con la riqueza que implica la explotación minera.

Hoy, gracias a la maravilla tecnológica que significan las redes sociales y el Internet, he descubierto otra riqueza: “Al Otro Lado” ópera prima de Luis Antonio Cerasa, junto a un equipo oriundo del lugar.

Según destaca en su blog Luis Cerasa, Al Otro Lado narra la historia de: “Un grupo de chicos quienes coinciden en sus incontrolables locuras juveniles, se proponen hacer una fiesta aprovechando el final de sus estudios de secundaria en una casa desocupada que está en venta desde hace algún tiempo por la extraña desaparición de sus dueños.

Desde hace diez años la policía no han tenido información del paradero de los dueños de la casa, la señora de servicio y su hija. La prensa sigue presionando y las autoridades designan a un especialista en investigaciones especiales para resolver el caso, el inspector jefe Víctor Rodríguez. El nuevo jefe reúne a un grupo de oficiales con el claro objetivo de resolver el caso.

El alcohol y los celos hacen estragos en la fiesta juvenil y algunos de los chicos entran en la casa en busca de intimidad para resolver las diferencias sin pensar que su osadía se convertirá en una pesadilla al abrirse dentro de la vieja mansión una conexión con otra dimensión de existencia desconocida. Ahora deberán superar el umbral de la razón y emprender una verdadera lucha por sobrevivir”.

Para el autor, el filme persigue la socialización del cine en pro de una realización que pertenezca no sólo al director y/o productor, sino también a su público y al gran colectivo que lo hace posible.

En lo personal me ha impresionado gratamente el trailer, impregnado de realismo y suspenso. Aquí se los dejo para que lo disfruten:



Ficha técnica:

Producción y Dirección general: Luis Antonio Cerasa, Director de Arte: Enio Velásquez, Director de Fotografía: Carlos Pedras, Maquillaje: Walter Sotomayor y Karla Verdi, Efectos especiales de Maquillaje: Samuel Cochrane, Erick Cochrane y Karla Verdi. Efectos especiales digitales: Roberto Mardini, Alvari Quiaro y Eduardo Medrano. Productor Musical: Unai J. B. Uriarte, Guión Original: Luis Antonio Cerasa, Adaptación del Guión: Ronald Rodríguez.

Jefe de Producción: Héctor Carrasco. Productoras: Vanessa Labarca, y María Teresa Uriarte. Productores de campo: Ariana Hernández, Leoher Luis Hernández, Juan Ramos. Logística: Cristian Ramos, Asistente de Producción: Yuneibys Moreno, Francisco Osuna y Marly Carrasco. Vzla, 2010.

lunes, 12 de julio de 2010

Cine Zombie en Caracas

Vía el Zuplemento nos enteramos que el próximo sábado 17 de Julio se estarán presentando el “Festín Zombi” en su primera edición, partiendo del concepto de exhibir películas que han tenido nula o muy poca difusión en nuestro país, el mismo se efectuará y cuenta con la siguiente programación:

Bad Taste (1987, 91 minutos) Una de las primeras cintas dirigidas por Peter Jackson, en la época en que aún no era famoso y realizaba filmes de bajo presupuesto cargados de sangre falsa, gore y humor negro, se ha convertido en una película de culto con el paso del tiempo.




REC (2007, 75 minutos) Thriller de factura española co-dirigida por Jaume Balagueró y Paco Plaza, que gira alrededor de un edificio de apartamentos puesto en cuarentena por la aparición de un virus desconocido con todos sus habitantes en el interior.



Alternativamente a la proyección de los filmes se estarán presentando sendos sets musicales destilados por Fuzuku y Dj Ygo, un stand de comida vegetariana a cargo del afamado chef Adrian Padrón, y gráficas sangrientas de: Miss Hask, Noiryaguara, y KAD The Rainbow.

También a la venta estará una pequeña selección de fanzines incluyendo Fanzine Basura, así como también franelas hechas a mano a cargo del colectivo KBOOM.

La actividad comienza a partir de las 3pm en la ONG Nelson Garrido.



jueves, 1 de abril de 2010

¿Qué pasa con el Cine de terror en Venezuela?

Por Corina Freyre Gaspard

No me considero una erudita del cine, ni mucho menos. Más bien, lejos de eso, sólo amo ver pelis y, si son de terror, las amo más.

Una cosa me llama la atención y no es sólo la falta de variedad en cuánto a género e, inclusive, opciones dentro de un mismo género, en Venezuela. Cada vez salen menos películas, las que salen nadie las promociona, nadie las ve. No sé qué pasa.

Y es que me parece “curioso” que, en un país como Venezuela, en donde todos vivimos haciendo lo mejor que podemos con lo que tenemos, en donde el venezolano busca todas las opciones posibles para economizar y hacerse la vida más fácil, en dónde sabemos resolver problemas, así sea con pañitos de agua caliente; en fin, en un país como este, lleno de gente como nosotros, el cine se queda en críticas, buenas o malas ideas y concursos que, entiendo, ganan siempre los mismos.

Entiendo que, cuando se mantiene todo en la teoría las cosas pueden verse desde otra perspectiva, es decir, se tienen estándares bien definidos (a veces muy altos), criterios bien delimitados y explicaciones para todo. La práctica es otra cosa. Quiero decir ¿quién no quisiera hacer una película con un presupuesto de 500 millones de bolívares o 500.000 Bs.F.? Seguro que no es mucho tampoco si me pongo exquisita a pensar en producciones de millones de dólares, pero frente a una crisis económica como la que se atraviesa hoy en día, yo pudiera decir que es algo. Si me pongo a pensar en producciones de bajo presupuesto pues pensaría que es muchísimo dinero. La realidad me dice que lo es, por la sencilla razón de que todos los días salen películas de bajo presupuesto que costaron menos de eso.

Mi idea no es discutir aquí cuánto cuesta hacer una película o por qué cuesta lo que cuesta producirlas. Esto viene al caso sencillamente porque, considerando que los venezolanos “sabemos resolver” me parece extraño que estos puntos no se resuelvan. Mucho menos si hablamos de cine de terror. ¿Es que aquí nadie piensa en historias que nos hagan sentir miedo? O por lo menos un sustico aunque al final de la película todo sea mentira o se aclaren “malos entendidos”. Lo que digo es que, hasta que no salgan, no podemos evaluar nada.

Supongo que la naturaleza jovial y bromista del venezolano dificulta no sólo la ideación sino la exposición de este tipo de cine. Frente a un público en el que hay que cuidarse porque todo lo echan a broma, todo es una joda y es capaz de burlarse hasta de lo que está bien hecho. No importa. Me encantaría ver una película protagonizada por un chamo cualquiera o no, que pueda decir “Coño marico esta vaina si está candela, estoy más cagao que pañal de carajito” o yo que sé.

¿O es que los venezolanos estamos tan no-identificados que sólo pueden asustarnos o sólo podemos conectar con lo externo? No lo creo. Entiendo que frente a producciones de alto nivel que se realizan tanto aquí como afuera, una cinta de bajo (o bajísimo) presupuesto no sólo es un reto sino una tarea bien cuesta arriba. Pero al césar lo que es del césar: para poder hacer buenas películas hay que comenzar por algún lado. La práctica mejora la ejecución en todos los casos. Yo, que debo reconocer, poco voy al cine y los quemaditos han pasado a formar parte integral de mi vida, iría feliz al cine a pagar lo que corresponde si me ofrecieran una película venezolana que me asustara. Si me ofrecieran una peli de terror venezolano, con todo lo que eso implica, más allá del “terror” cotidiano que ya a pocos impresiona aunque asuste a todos (refiriéndome, claro está, a temas de delincuencia e inseguridad social).

Más allá del terror ¿qué pasa con el cine de ficción en Venezuela? Inclusive para contar la historia de este país se pudiera hacer algo bien dramático o divertido o lo que sea. Creo que todo depende del cómo se enfoca el cuento. Inclusive, voy más allá: tantas leyendas urbanas que hay en este país y ¿a nadie se le ocurre inventarse un personaje y ponerlo en posición de que lo ataque la llorona sin poner una mujer vestida de blanco que llora por sus hijos muertos y que a todo el mundo le parecería una estupidez?.

Países que producen películas de terror de culto como los asiáticos, comenzaron por alguna parte. Han hecho millones de películas y todavía hoy, consigo buenas, buenísimas, malas y malísimas películas de terror asiáticas. No importa. Las hacen.

Podría pasearme por la idea de que este (el venezolano) no es un público para el terror. Pero el argumento se me cae apenas lo pienso cuando re-pienso que los cines se llenan cada vez que llega una cinta terrorífica de USA, cuando recuerdo el revuelo de El Aro y a todo el mundo llamándose por teléfono al terminar la película, en el "I see dead people” de Sexto Sentido, y muchos otros ejemplos que no hacen de mi persona un nicho del mercado tan pequeño como podría pensarse.

Ultimadamente si lo fuera, una regla de oro del mercadeo consiste en definir lo más exactamente posible el nicho del mercado al que se pretende llegar, por más mínimo que sea. Si se tiene éxito y se les llega, se tendrá ahí a los consumidores/usuarios más leales del universo y eso lo es todo. Son las personas que irían siempre al cine aunque las críticas sean malas, son el público que sigue usando y consumiendo lealmente porque algo está hecho para ellos y no se lo pierden por nada del mundo. Es por eso que, productos específicos para personas específicas son los que explotan la liga en todos los tipos de mercado.

En Venezuela tenemos toda una variedad de personas a las que les gustarán más un g
énero que otro. Estoy segura que si se les atiende un poco, no hay nada que perder. De bajo o alto presupuesto, una buena peli es una buena peli, póngala donde la pongan.

Creo que al principio me equivoqué y esto ha debido llamarse, mejor, ¿Qué pasa con el cine en Venezuela?...

Entiendo que hay muchos factores a considerar, pero vamos a ponernos pragmáticos y a no enrollar las cosas más de lo debido: con o sin el apoyo del estado, con 20 millones de dólares o sin ellos, pero con una buena idea y un súper trabajón en el que haya que partirse el culo por un buen tiempo (la falta de dinero siempre redunda en más trabajo y más tiempo) algo se puede lograr aunque no sea una cinta ganadora del Oscar o del Globo de Oro o del Oso de Berlín o qué sé yo.

Más que criticar a nadie (no estoy ni en posición de hacerlo ni me interesa) lo que intento es un estímulo, es acabar con esta indefensión aprendida en la que se piensa que sin importar lo que hacemos, las consecuencias son las mismas. Con el tiempo, ya no se hace nada porque si no va a tener frutos, ¿para qué seguir?. Acabar con esa indefensión implica creatividad y, estoy segura que el venezolano está muy lejos de carecer de ella. Implica darle la vuelta a las cosas para poder lograr algo e, insisto, el venezolano es especialista en eso.

Es mucho y muy difícil. Pero nadie dijo que tenía que ser fácil. Yo, como público quisiera la oferta y daría todo el apoyo a quién me la diera.

martes, 23 de febrero de 2010

Martin (George A. Romero, 1977)

Empecemos diciendo que Martin no puede definirse como una película de vampiros per se. Es cierto que la cinta trata el tema vampírico como tal, pero su enfoque dista mucho de ajustarse con felicidad dentro del subgénero. Esto no es una consecuencia de la cinta en sí, sino del tratamiento de su guionista y director: George Romero. Antes o después de ver Martin, el espectador precavido debe tener en cuenta esto: Martin es la película de vampiros de George Romero.

Romero ha invertido toda su carrera como cineasta en el mundo de las películas de terror, especialmente en el mundo de los zombis. Sus películas, además de usar el horror como herramienta, son en realidad un arma de doble filo y doble lectura, pues en todas ellas critica de soslayo aspectos de la sociedad contemporánea. Todas sus películas son un leer entrelíneas, un meta mensaje oculto detrás de un argumento de terror. Y ésta no es una excepción.

La película gira en torno a Martin, un adolescente disfuncional, traumatizado, quien padece de un trastorno de personalidad que le hace creer que es un vampiro. Dicho trastorno no sólo le convierte en un paria, en un inadaptado social, en un ser incapaz de conseguir amor o satisfacción sexual, sino en un psicópata que mata mujeres jóvenes para beberles la sangre.

En esta película no hay colmillos, ni capas, ni el vampiro posee poderes sobrenaturales. Con Martin, Romero hace en realidad una apología anti vampírica; de hecho este es el meollo del asunto, pues en la cinta se deja claro que “la magia no existe” y que las leyendas, crucifijos y ajos no definen lo que es ser vampiro. Martin es un ser desolado por sí mismo, por su enfermedad (vampirismo), por la sociedad, por su ingenuidad, por su maldad misma. Este es el prototipo del vampiro que el director nos presenta.

La cinta es considerada como una película refinada serie B. Fue filmada en el año 1976, en locaciones reales y con un bajo presupuesto. Incluso algunos miembros del equipo técnico y algunos familiares de estos figuraron como actores del filme. Es importante señalar que la selección de John Amplas como protagonista del filme resulta a todas luces acertada. A pesar de ser su primera incursión en el cine, Amplas representa muy bien la ambigüedad que caracteriza al personaje de Martin: es capaz de confundirnos hasta el punto de que no sabemos cómo va a reaccionar. Así nos entrega a una montana rusa emocional que pasa inesperadamente de la ternura y la ingenuidad al arrebato homicida, y viceversa.

Para su época, la película no contó con la aceptación o el entendimiento del público. Pero las simbologías son muchas y las lecturas infinitas. Es una cinta para pensar, para releerla, y por eso como película de terror puede llegar a aburrir profundamente. Quizás por eso para muchos se ha hecho un filme de culto y para otros una película de vampiros pesada como un ladrillo. La realidad es que con Martin no se trata de entretenimiento, sino de un ejercicio de desmitificación a todo nivel. George Romero se ha valido de la figura del vampiro para contar la historia de un enfermo mental con un claro fetichismo sexual por la sangre, para hablarnos sobre la sociedad de la época, para burlarse de la religión, la superstición y el interés general que inclina a los seres humanos a todo aquello que les produzca morbo. En realidad, Martin circunda en torno a la tragedia humana. Como la vida misma.



Vía / Der Vampyr

jueves, 28 de enero de 2010

¿Existen los vampiros?

Los vampiros dan para todo. En el caso específico del cine, la filmografía no sólo es variada sino extensa. Y compleja. Si se tiene interés en el tema y para tener una idea general al respecto, recomiendo leer el artículo Sangre, no muerte y amor eterno, escrito por Sergio Marcano en este blog. En el ensayo en cuestión Marcano nos habla de manera sucinta de la evolución cinematográfica del mito vampírico, echando mano para ello de breves reseñas de películas.

Lo cierto es que, al igual que la literatura, el mundo del cine está lleno de historias de vampiros. Uno podría pasar horas enteras escribiendo sobre el tema, pues la cuestión da para mucho, ello a pesar de que se trata de seres de ficción ¿o no?

En la actualidad parece haber un repunte fílmico en la explotación del recurso vampírico: tenemos el fenómeno de la serie Crónicas Vampíricas, las adaptaciones (a mi parecer espantosas) a los libros de Stephenie Meyer (Crepúsculo, Luna nueva, Eclipse) y el anuncio de estrenos como el Drácula de Alex Proyas, Daybreakers y Priest (un western de vampiros), entre otros. Pero, ¿cree la gente en los vampiros? ¿Por qué mueven a tanto estos seres inmortales? ¿Existen o no?

Buscando sobre el tópico, me tope con un excelente reportaje del diario El País, Vampiros ¿existen de verdad?, en el que se trata de dar algunas respuestas al asunto. A pesar de ser de Mayo del año pasado, el escrito no pierde vigencia:

" (...) ¿Por qué los vampiros no han perdido ni un ápice de atractivo para el público? "En nuestra sociedad, la medicina ha prolongado la vida, y la muerte se ha transformado en algo no familiar", concluye Daniel Collins. "La mayoría de la gente muere en los hospitales en vez de en sus hogares". La industria funeraria es muy rentable, y los fallecidos son maquillados para tener un aspecto saludable. "El vampiro que vive tras la muerte desafía lo establecido, y la sociedad occidental moderna siempre ha valorado algo como echar abajo los tabúes, romper con lo prohibido, por lo que la idea de cruzar la frontera hacia un territorio prohibido es muy atractiva e inspiradora. La línea entre la vida y la muerte es el tabú". Los vampiros, en definitiva, desafían esa línea imposible, van y vuelven, y eso les hace irresistibles. (...)".

Para leer el artículo completo presiona AQUI

Así que, aunque no nos topemos con uno, tendremos vampiros para rato. Y el cine no será una excepción.