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lunes, 19 de diciembre de 2011

Raúl Perrone: "No se necesitan grandes cosas para hacer una película".


Hay hombres que uno admira y punto. Hombres que logran donde otros sólo piensan, sueñan o intentan. En lo personal, en lo que concierne al cine, pienso que uno de ellos es Raúl “El perro” Perrone, un inclasificable del filme, un cineasta y listo, un filmador al que ya ni siquiera, como lo hice alguna vez, me atrevo a llamar exponente del cine independiente, del cine guerrilla, del cine de bajo presupuesto. Ya me lo había dicho él mismo en una ocasión con palabras más o menos como estas: Vicente, son puras etiquetas, no se debe pensar en eso del cine independiente, de bajo presupuesto, sólo se debe pensar en hacer cine. Y tenía razón. Por eso es que a El Perro no puedo encasillarlo, por eso es que en esa libertad suya, en ese hago el cine que me da la gana con lo que tengo, muchos le admiramos y consideramos entre los importantes del cine latinoamericano.

Yo a El Perro lo descubrí tarde, en el 2008. Su historia es larga y yo siempre me quedaría corto si intentara narrarla. Para saber de él y su trabajo pueden visitar su web, leer los cientos de artículos que hay en el internet sobre su trabajo y echarle un ojo a tres escritos que he publicado en este blog, todos sobre él y su cine: El Decálogo de El Perro, Hoy en día es más fácil hacer una película que mostrarla. ENTREVISTA A RAÚL PERRONE y, BONUS TRACK. El regreso de Perrone.  En todo caso, más que leer sobre Perrone, recomiendo ver sus películas.

En esta entrada transcribo textualmente el corazón de una conversación que tuve con él hace unos días por Skype.  Al final también les dejo SEM, su último corto.

domingo, 28 de noviembre de 2010

“EN VENEZUELA NECESITAMOS MENOS CINEASTAS Y MAS ARTISTAS” ENTREVISTA A GABRIEL VARGAS ZAPATA

Por José Roversi

Las críticas de cine de Gabriel Vargas Zapata se publican en El Universal, el más antiguo y prestigioso de los periódicos venezolanos y son leídas por miles de lectores a lo largo y ancho del país sudamericano.  El joven escritor, que acaba de publicar en España su primer libro de cuentos, "Lo que te voy a contar cuando vuelvas", hace vida en la sureña ciudad de Málaga. Quisimos hablar con él y conocer sus opiniones acerca de varios temas de la actualidad cinematográfica venezolana.

¿De dónde eres originalmente?
Nací y me crié en Puerto La Cruz, estado Anzoátegui, Venezuela.

¿Cómo te vino el interés por el cine?
Desde la primera vez que fui al cine cuando tenía unos 3 ó 4 años. Fui a ver “Blancanieves y los siete enanitos” en el antiguo Teatro Canaima de Puerto La Cruz. Luego, mi tía Ana Isabel se encargó de inculcarme el interés por el cine clásico; así conocí títulos como “Lo que el viento se llevó”, “Doctor Zhivago”, etc. Más tarde, gracias a mi primo Emiliano, empecé a conocer el cine moderno, allí comenzó mi adicción.

¿Cuáles son tus primeros recuerdos del cine nacional?
Hay una película que vi muchas veces cuando era niño. Era una película infantil rodada en Puerto La Cruz y Lechería, trataba de un secuestro y me divertía muchísimo viéndola. He tratado de investigar sobre ella, pero nunca he conseguido nada… es como si no existiera; ni siquiera recuerdo su título. Más tarde, cuando tenía unos 12 años, llegó a mis manos “Desnudo con naranjas”, la que hasta hoy considero mi película venezolana favorita. A partir de allí comencé a investigar sobre el cine venezolano y a ver la mayor cantidad de títulos posibles, incluso he tenido el privilegio de ver las primeras dos películas venezolanas: “Célebre especialista sacando muelas en el Gran Hotel Europa” y “Muchachos bañándose en la laguna de Maracaibo”, estrenadas en 1897.

¿Cómo empezaste a hacer crítica cinematográfica?
Por recomendación de mi tío Raúl Zapata. Cuando empecé a escribir, no sabía sobre qué hacerlo. Él me recomendó que escribiera sobre temas que me apasionaran; el cine es uno de esos temas, así que comencé a hacer pequeñas críticas y a enviárselas por mail a familiares y amigos, luego ellos me respondían con comentarios o preguntas. Poco tiempo después estos mails aparecerían en diferentes periódicos regionales de Venezuela.

¿Escribes sobre cine o haces crítica cinematográfica?
Definitivamente hago crítica cinematográfica. En una crítica cuestionas a la película, la acorralas y sacas de ella lo bueno o lo malo, pero siempre desde un punto de vista muy subjetivo, es decir, implicando tus emociones en lo que escribes. Hablar sobre cine es otra cosa. Cuando hablas de cine puedes referirte a datos de producción, antecedentes de la película, datos de taquilla, etc., siempre desde un punto de vista muy objetivo.

Existe una especie de arquetipo según el cual la crítica de cine debe ser irónica, desagradable. ¿Esto sigue estando vigente o ha sido ya desplazado por un enfoque diferente?
Creo que no es una cuestión de vigencia, sino más bien de estilo; y los estilos, que son muchos, vienen a asociarse al tipo de línea editorial que siga el medio de comunicación en que se publique la crítica. Claro que se pueden decir las mismas cosas con elegancia, sinceridad y ecuanimidad que con un tono grotesco y sensacionalista. Leo muy pocas críticas cinematográficas, pero hay una realidad, y es que hoy en día, gracias a la masificación de los medios de comunicación, cualquier crítica que se escriba puede llegar a ver la luz. Eso puede ser bueno, o puede ser malo, según como se le mire.

¿La gente sigue recurriendo a la opinión de los críticos de cine para hacerse una idea de lo que quiere ver?
Mi percepción es que ahora la gente se fija más en los actores, en el director o en los efectos especiales, a la hora de escoger una película. Yo soy de los que piensa que las críticas deben leerse después de haber visto la película, como una especie de complemento que puede servir, por ejemplo, para formarnos nuestra propia opinión acerca de esa historia. Claro que aún hay quienes consultan las críticas antes de ver la película, lo sé por la interacción que mantengo con mis lectores.

Por la masiva circulación del diario El Universal tus escritos sobre cine son leídos a lo largo y ancho de nuestro país. Debes ser una de las personas más leídas en el apartado de opinión cinematográfica en Venezuela. ¿Qué importancia ha tenido para ti publicar en este medio?
El Universal fue el primer periódico nacional para el cual comencé a escribir. Es visto por la mayoría como uno de los medios de comunicación más importante del país, eso conlleva a pensar que quienes escriban para él, sean también articulistas de gran calidad. Escribir para El Universal es la forma como la gente ha empezado a conocer mi trabajo como escritor, y eso es muy importante para mí.

Cada vez más, usamos Internet para ver los últimos estrenos. ¿Seguirá la gente pagando por ir a las salas de cine?
Sí, pero no por mucho tiempo. Si las productoras y las salas de cine quieren sobrevivir, deberán adecuarse a los nuevos tiempos. Si el “consumo” se comporta de esa manera, hay que orientar el producto de la misma forma. Estoy en total desacuerdo con la piratería, pero es un fenómeno al que hay que prestar atención, por una razón muy simple: las productoras perciben cada vez menos dinero por sus películas, mientras que la piratería se hace cada vez más fuerte, y es una tendencia que se encuentra en crecimiento desde hace algunos años. Si se quiere evitar el colapso de las productoras, están deben luchar enérgicamente contra los corsarios de la red, pero también deben atender las nuevas reglas de la demanda, y deben hacerlo ahora… cuando todavía tienen ventaja sobre sus adversarios.

 La tecnología ha propiciado una democratización del mundo del cine. Internet ha permitido una revolución en lo que se refiere a exhibición. Cada día más nuevos autores están produciendo cintas con una total desatención a escuelas y formalismos. ¿Qué opinas de este fenómeno?
José Antonio Abreu señaló alguna vez que en el pasado el arte era una creación de las minorías para las minorías, con el pasar de los años el arte adquirió una nueva dimensión: era creado por minorías, para mayorías. Hoy el arte lo crean las mayorías para las mayorías. Ese es el modelo que define a la red de orquestas juveniles de Venezuela. El mismo fenómeno está comenzando a ocurrir en el cine, y es muy positivo y muy importante que esto ocurra. No cualquier película cambia la historia del cine y se convierte en un clásico con el pasar de los años, pero creo que mientras más personas estén haciendo cine en este momento, independientemente de la calidad de sus producciones, mayor es la probabilidad de que aparezca un nuevo “Ciudadano Kane” o un nuevo “Lawrence de Arabia”. Este sistema de canteras, estimula la competencia y en sí, el sentido artístico: es la manera como el arte comienza a exigirse a sí misma una evolución, un paso hacia el futuro.

El cine venezolano tiene un número respetable de seguidores, sin embargo, sus detractores son mayoría. ¿Por qué?
Porque en Venezuela no se hace buen cine; hay excepciones, pero no hacemos buen cine… Me incluyo en ese número respetable de seguidores. Como venezolano apoyo y apoyaré siempre nuestro cine, pero también soy capaz de reconocer que nuestro cine es aún muy primitivo, carece de madurez, de sentido artístico y de historias más interesantes.

¿Cuáles crees que son las mayores fortaleces y debilidades del cine venezolano?
Como principal fortaleza te diría que contamos con un recurso humano muy valioso, sobre todo en el campo histriónico. En Venezuela tenemos actores y actrices a la altura de cualquier otro país. También es cierto que nos hace falta mejor tecnología, pero no es lo imprescindible, como tampoco lo son los grandes presupuestos (aunque claro que ayudarían muchísimo). Aquí lo importante es el sentido artístico, el arte por el arte, sin ningún pretexto más que el puro estilismo de las imágenes y los sonidos. No se hace cine por hacer cine, se hace cine por la misma razón que se escribe una canción o se pinta un cuadro. En Venezuela necesitamos menos “cineastas” y más artistas.

¿Qué te parecen los documentales que se vienen haciendo en Venezuela? ¿Crees que hay un movimiento documentalista importante en el país?
El último documental venezolano realmente bueno que vi, fue “Tocar y luchar” de Alberto Arvelo y, más recientemente, “Un solo de danza”, un cortometraje documental sobre la danza contemporánea en Caracas. Se acaba de hacer uno también sobre el Salto Ángel que tengo muchas ganas de ver. Aún así, creo que no existe todavía un movimiento documentalista importante en Venezuela, aún son minoría los buenos documentales, y mayoría las propagandas disfrazadas de documentales. Lo importante de todo esto, es que la tendencia va en sentido opuesto… el arte está ganado terreno, poco a poco.

¿Cómo decidiste marcharte a vivir en Europa? ¿Qué te ha aportado esta experiencia?
En primer lugar el deseo de vivir nuevas experiencias y conocer nuevas culturas. El estar aquí me ha aportado una visión del mundo y de la vida totalmente distinto al que tenía antes, aunque cada vez creo más en la idea de que esas nuevas visiones y esa madurez es más producto del hecho de “abandonar el hogar” que del nuevo lugar en el que te encuentres. Lo que más me ha gustado de vivir en Europa, es el haber podido conocer a personas de tan diferentes culturas y nacionalidades.

Muchas gracias Gabriel y mucho éxito con tus proyectos…
Gracias a ustedes…

martes, 6 de abril de 2010

UNIDAS POR SIEMPRE. BIENVENIDOS A VENIWOOD: Entrevista a Yosmar Istúriz

Por José Roversi 

 “LA IDEA ES DAR UN MENSAJE Y HAY QUE CONSEGUIR ENTRETENER PARA QUE ESE MENSAJE LLEGUE”

El nuevo cine popular venezolano está en marcha. Después del fenomenal éxito de Volver al Pasado (2009), película que se convirtió en un inusual fenómeno de ventas en Venezuela, vino su presentación en el Festival de Cine de Mérida. A Yoselyn Ramos, su joven protagonista, tocó representar a sus compañeros de Guatire. Marchó a Mérida sin ningún dinero, sólo con el pasaje de autobús y el hotel que eran cubiertos por los organizadores. Comió poco durante esos días y, de hecho, a su regreso a casa se dio cuenta de que había perdido peso. Esa noche, muchos veteranos del medio quisieron hacerse fotografías con ella. Tuvo que superar la emoción para poder hacer la presentación de uno de los premios. La muchacha, que hasta hace poco se dedicaba a la economía informal, ahora firmaba autógrafos. Ese día cumplía veintidós años.

Detrás de este fenómeno está Yosmar Istúriz (Guatire, 1973) y su Cooperativa Zamorana Iztúris Film. El joven, que trabaja durante la semana como obrero en una gran empresa panificadora es el arquitecto de esta revolución dentro de su localidad. La gente no solo se apresura a comprar sus películas en cuento salen a la calle; también quiere trabajar en ellas. No pide nada a cambio. Cree en la propuesta de Istúriz y su ilusión es hacer cine desde la base, algo con lo que “nunca habrían soñado antes”.

La Cooperativa Zamorana Iztúris Film está conformada por vecinos de Guatire. Rubén Lozano es uno de los actores que, junto a Erik Miranda, ha aportado realismo y profundidad a los populares personajes creados por el director de Volver al Pasado. Es un joven miembro de la Guardia Nacional de Venezuela. Por su manejo de las armas ha representado a un policía corrompido que coquetea con el crimen organizado. Tan creíble ha resultado su actuación, que muchos en Guatire le temen, confundiendo al hombre real con el personaje. Es también el caso de Eduardo Rivera quien a raíz de su interpretación en Volver al Pasado es conocido por propios y extraños como “El Comisario”.

Auristela de Istúriz es la esposa del director Guatireño. Dice que si hace dieciséis años, cuando se casaron, alguien le hubiera dicho que acabaría haciendo cine le habría entrado un ataque de risa. Habría pensado que le estaban tomando el pelo. Sin embargo, desde que Yosmar empezó con los primeros pasos en cine se ha ido involucrando cada vez más. Fue ella quien le animó a invertir toda la liquidación de su anterior trabajo para comprar una cámara y no tener que “andar siempre pidiéndola prestada a otra gente”.

Ahora, Yosmar Istúriz y su Cooperativa Zamorana sorprenden con una propuesta totalmente diferente. Unidas Por Siempre no es una película sobre la violencia que sacude las calles del país suramericano, sino una historia centrada en el drama de dos hermanas separadas y dos enfoques de vida radicalmente diferentes. Una apuesta de un grupo de jóvenes creadores que han demostrado, entre otras cosas, que el cine no es terreno para estereotipos o remedos estilistas, sino un campo abierto para la reflexión sincera y poderosa de quien lo hace lleno de pasión y orgullo propio.

Me imagino que el gran éxito de Volver al Pasado habrá marcado un antes y un después en tu carrera y en la de la Cooperativa Zamorana Istúriz Film…

Sí, bastante. Yo no me esperaba todo ese ruido que vino después de la película. Ya habíamos hecho tres películas anteriormente y todavía no nos conocían. Entonces decidimos que íbamos a hacer el estreno de Volver al Pasado en un cine en Guatire, de donde somos, y al día siguiente empezó la gente a llamar. Mientras más gente llamaba y más entrevistas íbamos haciendo más crecía la cosa. Vino a hablar con nosotros una señora de France Press y después un muchacho de El Mundo, de España.

Los buhoneros empezaron a venderla. Me empezaron a llamar para decirme que se estaba vendiendo la película: primero en la Av. Baralt, después en Altamira, luego de Ciudad Bolívar, etc. Así fue.

La buhonería nos ayudó, no económicamente, digamos, pero si nos ayudó mucho como promoción.

Pronto se estrenará en Venezuela Unidas por Siempre. Se trata de una nueva versión de una película que ya habían hecho.

Si, es verdad. Unidas Por Siempre es una historia que habíamos hecho previamente. La tenía allí. La habíamos presentado para amigos y familiares. Entonces, cuando estábamos grabando Volver al Pasado uno de los protagonistas, Rubén Lozano, la vio y me dijo: “Oye vale esa película es bien bonita ¿Por qué no la haces?”. Eso me lo dijeron otros miembros del equipo, como otro de los protagonistas de Volver al Pasado, Erik Miranda. Entonces decidimos hacerla.

He hablado con otros miembros de la Cooperativa, como Rubén Lozano y Yoselyn Ramos y me cuentan que la temática de Unidas Por Siempre es muy distinta de la de Volver al Pasado.

Sí, es otra cosa, no tiene nada que ver con la anterior. Hay un personaje que es un policía pero eso es porque en la historia detienen a dos personajes, pero hasta ahí. Se trata de dos hermanas, una rica y una pobre. La rica abandona a su familia por el dinero. Luego, cuando la madre de ambas muere, la llaman para que vaya y no lo hace. Allí surge entonces un conflicto entre las dos. A la hermana pobre le pasan muchas cosas, que tiene que ir enfrentando, que la hacen luchar.

Una historia en tu línea de cine con un mensaje, con moraleja. ¿Por qué este planteamiento de cine reflexivo, comprometido con la gente a un nivel personal?
Exactamente. La idea es dar un mensaje. Tú sabes que siempre se ha dicho que la televisión o el cine pueden ser educativos y, lamentablemente, en la mayoría de los casos, no es así. Hay muchos programas y películas que francamente no tienen nada que enseñarle a los jóvenes ni a los adultos. Por ejemplo, los jóvenes ¿Qué mensaje sacan de las telenovelas? Entonces sí hace falta un cine con mensaje; sí hay esa necesidad de hacer televisión y un cine que sean educativos. Y no sólo que deje un mensaje, sino que las personas que están en el medio de la TV o el cine, los productores y los directores, le abran las puertas al pueblo. Que el pueblo tenga la oportunidad de participar.

Lamentablemente esto no ocurre aquí. Si tú no tienes una buena “palanca” no puedes trabajar en televisión. Este es un problema muy viejo que continúa hoy día. Ahora están las televisoras sociales, como TVES, con la que hemos venido conversando un poco y con la que las cosas podrían ser diferentes. A ver si tenemos una oportunidad allí.

Cuando yo estaba en el colegio, por ponerte un ejemplo, casi nadie podía hacer cine. Esto ¿Ha cambiado desde tu punto de vista?

Las cosas han cambiado y hay bastantes oportunidades. Por ejemplo, se hizo la Villa del Cine. También hay televisoras comunitarias, como Catia TV, TV Petare y Ávila TV (en la que nos entrevistaron también) así como también Vive TV.

Acuérdate de cómo era antes: el que tenía una cámara en Venezuela tenía que ser casi rico. No era accesible tener una cámara de video. Si acaso una camarita fotográfica tenías por ahí. Ahora no. Es más fácil ahora que la gente tenga una cámara. El que quiera hacer cine, con pocos recursos, puede hacerlo: sólo hay que tener las ganas.

Hay mucha gente que dirá que no, que hacer cine sin recursos técnicos y económicos y sin una formación de primera en la materia no es posible. ¿Tú qué piensas?

Lo que pasa es que hay muchos directores y productores que se basan más en la técnica que en lo que le pueda gustar a la gente. En un curso que hicimos una vez nos pusieron un documental de un cineasta bastante conocido aquí. Y el hombre estaba allí para explicarnos. Y nos decía que nos fijáramos en este plano, en donde estaba la cámara, el Dolly, etc. Había puesto mucha atención a los detalles técnicos, pero había olvidado poner cuidado a la historia. El documental que nos mostró era aburrido, y eso no gusta. Hay que entretener también. Si no, no se pueden transmitir los mensajes.

Eso pasa con muchas películas aquí. Estuvimos aquí en la casa los miembros de la Cooperativa viendo una película venezolana reciente, hecha con muchos recursos. Cuando vimos la película nos quedamos asombrados: ¡Tantas cosas allí que no ocurren en la vida de personas como uno, que somos pobres o de bajos recursos! Por ejemplo, sale una señora que le dice al hijo:“Coño mi amor compre carne”. Entonces el hijo se sorprende: “Mamá ¿Vamos a comer carne hoy? ¡nosotros comemos carne nada más es en diciembre!”…

¡Y eso es embuste! Puras cosas irreales. Inventan unas historias que son totalmente falsas, que no tienen nada que ver con la vida real.

Yo trato de que los personajes sean reales. Si es un policía, que sea un policía lo más original posible. Si es un personaje que es rico, pues que actúe lo más parecido posible a un rico de verdad. Trato de hacerlo lo más natural posible.

Has mencionado en otras entrevistas la influencia que han tenido en tu trabajo las telenovelas brasileras. ¿Es por ese esfuerzo en transmitir realismo, credibilidad?

Las telenovelas brasileras me enseñaron bastante. Yo vi una novela brasilera –no sé si se acuerdan- llamada Chica Da Silva. A mí no me gustan mucho las novelas, pero me enganché con esa. Entrevistaron al autor y a alguno de los protagonistas. Uno de los personajes era un muchacho que debía ser lo más femenino posible y ser creíble. Pero el actor no lo era, necesitaba un modelo, un referente. Este actor declaró que observando jugar a su sobrina le vino la idea para meterse en personaje. Eso es la actuación. La actuación real, creíble. Eso es lo que yo intento más que cualquier otra cosa.

¿Qué es lo que pasa con los actores de las telenovelas brasileras? Si un actor va hacer el papel de una persona que vive en el campo, entonces esa persona va a agarrar el machete, y tiene que aprender a rozar el monte, comprender en carne propia la vida de ese personaje. El realismo es muy importante para ellos y se nota en el trabajo final. Por eso el éxito de estas telenovelas, porque directores y actores están enfocados en que las cosas salgan naturales. Esto pasa también en muchas producciones colombianas ahora.

Hablando con Rubén Lozano, uno de los protagonistas de Volver al Pasado, me decía que para la nueva película había tenido que luchar mucho para meterse en el personaje, porque era un personaje demasiado distinto al anterior, y que tú le ayudaste mucho a lograrlo. ¿De dónde viene tu comprensión de la experiencia del actor?

Mira lo que yo les exijo es que sean naturales. Eso es lo más importante. Cuando Rubén hace un papel, por ejemplo, de mala conducta, y la cosa le está costando yo le digo: “No, no. Estás exagerando mucho. Así no actúa un mala conducta”. Si lo que está costando trabajo es, por ejemplo, una palabra que no le sale natural sino forzada, entonces le digo: “Elimínala por una que te salga natural, que tú uses”. Estos son pequeños detallitos que uno el director debe ir viendo y así los actores se van profesionalizando más.

Por ejemplo Yeisy Rivas, la protagonista de Unidas Por Siempre, que nunca había actuado. Al principio tenía un poco de pena y en el guión debía llorar. “Trata de hacerlo la más natural posible; imagínate que es un ser querido el que está atravesando un momento difícil”. La muchacha se fue metiendo y metiendo en el papel hasta que empezó a llorar. Igual la señora que personificó a la mamá; ella estaba un poco nerviosa y le estaba saliendo forzado: “Imagínese que no puede respirar” – le dije- y poco a poco le fue saliendo más natural.

¿Cuando se estrenará Unidas Por Siempre?

Muy pronto. Pensamos que más o menos dentro de un mes. Estamos viendo donde lo haremos y el resto de los detalles. Ya los mantendremos informados.

Muchas gracias Yosmar. Saludos a toda la gente de Istúriz Film.
Con mucho gusto. Gracias a ustedes. Un abrazo.


domingo, 24 de enero de 2010

QUÉ CRUDO LO TENEMOS: ENTREVISTA Al PERIODISTA Y DOCUMENTALISTA ESPAÑOL PABLO TORRES

Por José Roversi



La historia de esta entrevista se remonta varias décadas atrás. De niño detestaba los vegetales: no tragaba los calabacines mórbidos, sin contextura; tampoco podía pasar las acelgas y las espinacas destruidas por la acción combustiva del fuego. Rápidamente y, contrariando la sabia opinión de mi madre, concluí que no me gustaban los vegetales. Sin embargo, las frutas sí que me gustaban, especialmente los “cambures” (bananas), los tomates, el aguacate y las fresas. Nunca se me ocurrió preguntarme porque me agradaban las frutas frescas y en cambio no los vegetales cocidos.

Muchos años han pasado, muchas experiencias, mucho ensayo y error. En fin, mucha búsqueda. La necesidad de conocerme, de tratar de experimentarme y sentir me fue llevando, lentamente, al mundo de la alimentación y el ejercicio. Resulta que no tenía ni idea ni de lo uno ni de lo otro. Y tenía 32 años…

En ese proceso de interesarme, de querer saber más sobre la forma en que nos alimentamos (o dejamos de hacerlo) llegué a un documental original y diferente, dirigido por el periodista español Pablo Torres. A Pablo le había visto presentar, desde los lugares más remotos del planeta, uno de esos programas de viajes que son cada vez más populares en las cadenas de España y del mundo. Una ocupación soñada, llena de aventura y color, pensé.

Que Crudo lo Tenemos (2009) es un trabajo tan personal, tan honesto y pleno de energía, tan potente, que sin saber absolutamente nada sobre su autor, tuve la sensación de ya conocerlo.

No se trataba sólo de la dieta Crudivegana (vegetarianismo crudo); no se trataba sólo de alguien que se embarca en un viaje de autoconocimiento; no se trataba únicamente de un discurso bien hilvanado, fresco, entretenido; ni de una película novedosa, en parajes exóticos y con personajes fuera de lo común; era otra cosa; algo verdaderamente había capturado mi atención: se trataba, realmente, de mi. Y de todos…

Al inicio de Que Crudo lo Tenemos su director, Pablo Torres, advierte: “Este documental no pretende convencer a nadie de nada. El único objetivo es mostrar una experiencia personal que, quizás, pueda serle útil”.

Efectivamente, así es…

Tu documental inicia con la confesión-reflexión de alguien que parece estar en el umbral de una nueva etapa de vida: “Tras seis años en este medio (TV), algo dentro de mí me decía que tenían que haber otros caminos más saludables para ganarse la vida. Hasta que mi rebeldía acabó con el despido. ¿Una pena no? Pues no, quizás, lo mejor que me podría haber pasado”. ¿Cómo fue ese proceso de concienciación y renovación? ¿Qué factores lo facilitaron y qué factores lo obstaculizaron? ¿Qué se siente saber que se está produciendo un cambio en ti y que este es trascendente, positivo?

Ese proceso de concienciación supongo que empezó desde que nací aunque mi etapa en la televisión me hizo preguntarme muchas cosas en mi vida. ¿Por qué tengo que contar cosas negativas cuando me interesan más las positivas? ¿Por qué estoy trabajando por un sueldo con el que sólo hago pagar letras y no tengo ni un duro a final de mes? ¿Es que realmente no hay otros caminos para vivir de forma más relajada? ¿Estoy produciendo la cantidad de dinero que me están pagando? Así que con estas preguntas rodando mi cabeza se me ocurrió la idea de crear un sindicato televisivo ya que todavía a día de hoy no existe ninguno que defienda a los trabajadores andaluces del sector, por lo menos no tengo noticias de él. Ojalá me equivocara. Con esa propuesta bajo el brazo hablé con el dueño de la empresa y al día siguiente recibí la notificación del despido improcedente. El despido fue un obstáculo que facilitó mi proceso de concienciación. Nunca lo tomé como algo malo, cuando una puerta se cierra cientos de ellas se abren.

Al ser consciente de algunos de los cambios que se producen en mi vida los sentimientos se intensifican, por lo menos en mi experiencia personal. Estoy aprendiendo a sentir de otra manera descubriendo hasta dónde puede llegar mi poder personal para favorecer a la comunidad, con todo lo bueno y lo malo que eso conlleve por el camino. Dicen que al final todos los caminos llevan a Roma, que es AMOR al revés. Las señales siempre están ahí, sólo es cuestión de interpretarlas.
En Asia, como un viajero sin rumbo fijo en busca de una temática que exploraren en un documental, conoces a Balta Lorenzo: crudívoro, rebelde, carismático y emprendedor. ¿Cómo fue ese encuentro? ¿Qué impacto tuvo sobre ti?

No fue exactamente en Asia donde conocí a Balta. La primera vez que escuché de él fue a través de unos amigos franceses, crudívoros y vecinos de mi tío. Estando en su finca, estos amigos me comentaron que a lo mejor viajaban a Asia con Balta en las mismas fechas en las que yo tenía previsto viajar. En ese entonces estaba buscando temática y fui a la finca de mi tío para asimilar ciertas cosas que estaban pasando en mi vida. La señal fue evidente, me tocaba hacer un documental sobre crudivorsimo o, por lo menos, intentarlo. Ese mismo día me invitaron a una fiesta de crudívoros que se celebraba en La Cascada (Sierra de Ojén, Andalucía), finca en la que vive Balta. No quise perder la oportunidad. Al ver por primera vez a ese hombre de gesto aparentemente serio con su barba y su pelo blanco y en pelotas, comiendo fruta en medio de la naturaleza, desde un punto de vista periodístico entendí que había una historia con contar. Una vez que llegué a Asia nos conectamos ya que él estaba viajando por allí y durante un mes conocimos parte de Tailandia, Malasia e Indonesia. Un viaje muy divertido y enriquecedor. Después estuve otros dos meses más viajando solo y grabando ahí por donde el destino me quisiese llevar. No había un plan previsto.

Sobre el impacto que Balta ha supuesto en mi persona podríamos estar escribiendo folios; a través de su persona y junto a él he vivido experiencias increíbles que han marcado mi vida. Es su ser muy especial y me ha hecho recapacitar sobre muchos asuntos, sobre todo, a nivel alimenticio. Le agradezco la energía que desprende en comunicar su mensaje al mundo.

¿Cuánto tiempo requirió la realización de Que Crudo lo Tenemos? ¿Es un proyecto completamente personal, realizado en su totalidad por ti, o contaste con la ayuda de otros profesionales?

Yo pienso que el documental empezó a fraguarse el mismo día que conocí a Balta. Hubo un proceso de investigación sobre el tema, leí libros, me informé sobre personas que habían practicado esta dieta, planteé preguntas, etc. Luego vino el proceso de grabación, visionado del material y montaje. En total casi dos años. Ha sido un proyecto personal; la financiación ha sido íntegra mía salvo la ayuda económica que mi madre y mi hermano me prestaron terminando el montaje. Christian Loprette fue el editor que me ayudó en la primera fase de la edición. Con este documental he aprendido a grabar y a editar. Me lancé a viajar con la idea de tener una experiencia personal de autoconocimiento, disfrutar lo máximo y, si todo fluye, sacar un documental. El objetivo está cumplido, lo que venga bienvenido sea.

Para la realización del documental estuviste acompañando a Balta Lortenzo en una cantidad de circunstancias diversas. Una de ellas fue el Primer Festival de Alimentación Viva en España, realizado en “La Cascada”, una finca situada en la sierra del municipio malagueño de Ojén. ¿Cómo fue esta experiencia?

Ese festival marcó un antes y un después en mi vida. Fui consciente de mi toma de conciencia. Entendí muchas cosas que llevaba toda mi vida preguntándome y en cuestión de cuatro días manejaba más información que la que había tenido en los 29 años anteriores de mi vida. Gracias a la difusión que se dio en los medios oficiales sobre el festival allí nos juntamos 200 personas para compartir lo que teníamos. Se habló de Permacultura, Tantra, Renacimiento, Reiki…. términos que para mí eran desconocidos en su mayoría. Lo más importante es que pude experimentar estas técnicas y así alivié un dolor con la respiración, hablé de forma telepática en mi sesión de Tantra y otras vivencias que permitieron mi renacimiento, aunque suene un poco a ciencia ficción..

¿En que consiste la dieta Crudivegana? ¿Te resultó sencillo o complicado llevarla? ¿Qué cambios experimentaste a nivel físico?

La dieta Crudivegana consiste en comer alimentos (vegetales) crudos, en su estado más natural, sin pasar por el fuego. Luego dentro del crudivorismo tenemos muchas vías, están los Instintívoros, que comen carne y pescado crudo, también los hay que comen huevos crudos.

Mi experiencia con la dieta cruda es muy buena hasta el día de hoy. Probé una semana viajando en Asia con Balta y procesé muchas cosas. Después del festival también probé un tiempo, perdí kilos pero energéticamente me sentía a otro nivel. Hay que tener en cuenta la energía que el cuerpo invierte en la digestión, la dieta cruda es mucho más liviana que las dietas occidentales. De todos modos no sólo es la alimentación, hay otro gran porcentaje de energía que el cuerpo invierte en la mente y ahí es donde tenemos que ser más listos, en no darle más vueltas al coco. La energía que tenía por aquel entonces no sólo era gracias a la comida cruda, sino por el momento personal de descubrimiento interno que estaba procesando, me sentía como un niño con un juguete nuevo. Me daba cuenta de muchas más cosas que antes y eso lo favorece la dieta. Actualmente soy vegetariano y respeto la opción alimentaria de todo el mundo aunque no estaría mal que cada día consumiéramos menos carne de las agroindustrias. Es un buen comienzo.

En tu película se aprecia que se ha venido creando una especie de pequeña comunidad Crudivegana en España que trasciende, con mucho, el aspecto alimenticio. ¿Qué valores pudiste identificar en este grupo de personas? ¿Qué atmósfera reinó durante el tiempo que duró el Festival de Alimentación Viva?

Aquí en España no existe una comunidad Crudivegana como tal, aunque sí nos hemos podido conectar muchos de los que estamos interesados en una alimentación sana. Al final cada persona tiene su propia forma de ser, nadie es ejemplo de nada y cada uno es un mundo así que resulta difícil hablar de valores a nivel de comunidad. Para mí la atmósfera que reinó durante el festival fue muy linda, se compartieron muchas ideas, conocimientos, sentimientos, besos, abrazos... Ese fin de semana reaprendí a compartir a todos los niveles.

En varios pasajes del documental aparecen personajes que hablan del impacto de la dieta Crudivegana en sus vidas y lo asocian a una necesidad física, pero también a una espiritual, del ser. Parecen hablar desde el alma cuando describen la opción de una vida limpia de carne, de cocciones, de substancias, de estrés y vuelta a llenar con frutas, vegetales, armonía y contacto con la naturaleza. Curiosamente, cada día mas gente que conozco empieza a interesarse por estilos de vida alternativos. ¿Crees que hay una inquietud en las personas de hoy, una necesidad de experimentar la realidad desde una óptica diferente, mas natural, menos mecánica?

La dieta cruda teóricamente te acerca a tu parte espiritual, a la naturaleza, a la vida simple y sencilla, a conectarte más contigo mismo. Ahora mismo ése es el camino que he tomado así que esa teoría la estoy experimentado. Cuando vengan otras que comparta también las vivenciaré. Ésa es la idea, reinventarse uno mismo para bien tantas veces como pueda.

Mi experiencia es una más de las tantas de millones que están sucediendo día a día en el planeta. La gente sabe que algo está pasando: crisis económica, cambio climático, gripe A… No saben qué vendernos los “miedos de comunicación” para que sintamos pánico, dolor; para que nos identifiquemos con aquel que le han dejado, con aquella que sufre; para que nos hagamos muchas masturbaciones mentales y no podamos pensar con claridad. Utilizan una técnica sencilla: desviar la atención de lo que verdaderamente importa, uno mismo. Cada día hay más gente cansada de esa continua deformación y buscan otro tipo de vivencias y experiencias que le hagan crecer interiormente… Para mí la vida es un gigantesco parque de atracciones: hay que probar la infinidad de experiencias que se nos están ofertando y además gratis, que es lo más gracioso de toda esta historia.

¿Qué ha representado este documental en tu vida, como profesional y como persona?

A nivel profesional ha sido la primera vez que he grabado y editado, así que he estado aprendiendo continuamente. Animaría a todos los profesionales del sector que se lancen a realizar algo que realmente quieran contar. Cambiaríamos la visión del mundo en poco tiempo.

A nivel personal, a día de hoy tengo muchos más amigos que antes, he experimentado niveles de conciencia que jamás se me habían ocurrido, he conocido paisajes que me han hecho sentir de forma diferente y he descubierto mi misión en el mundo, por lo menos en este momento.

¿Qué proyectos nos preparas para el futuro? ¿Nos vas a sorprender con algo en el estilo novedoso y fresco de Que Crudo lo Tenemos?

Mi idea es impulsar una televisión consciente por internet. Creo que el tiempo se les está acabando a los “miedos de comunicación”. Somos muchos profesionales del sector que nos estamos lanzando de forma independiente, es hora de dar paso a los medios de información (in=dentro, forma, acción). Es decir, darle forma a la acción desde dentro. No contar algo porque alguien te lo pide sino contarlo tú porque así lo sientes. El sector audiovisual es una herramienta muy positiva para reeducarnos y construir una nueva realidad que nos sorprenderá a todos. Mi único objetivo es darle voz a toda la gente que quiera conocerse más a sí mismo para que de verdad algún día podamos saber realmente quienes somos y vivir en el paraíso terrenal, un mundo sin guerras y lleno de salud y paz mental, que falta nos hace. Por cierto, sigo buscando personal que subvencione este proyecto así que todo aquel que quiera poner su granito de arena ahí dejo mi contacto:

pablotb801@hotmail.com

Salud, paz, amor y alegría.

Muchas gracias hermano

A ustedes. Un abrazo.

viernes, 16 de octubre de 2009

LA HISTORIA DOMINICANA EN LA MIRA: Conversación con el cineasta René Fortunato

Por José Roversi

Vi la película “Trujillo: El Poder del Jefe” una tarde tranquila de verano. No tenía mayor información sobre la cinta o sobre su autor. Desde el primer minuto me encontré, no diría enganchado, sino hipnotizado por la potente narrativa, el ritmo justo y la riqueza del trabajo investigativo. Un sólo problema enfrenté al terminar de verla. Se trataba de la primera de tres partes. Cuando al fin pude ver la obra en su conjunto, unas semanas mas tarde, quede admirado ante el logro de su director, René Fortunato.

Pregunté a mis amigos dominicanos por el trabajo de este cineasta y descubrí algo aún más interesante: Que sus documentales son sumamente populares y se consumen masivamente en la Antilla Mayor. Algo fuera de serie en América Latina.

Otra cosa me intrigó sobre el trabajo de René. En una región como la nuestra, en que los documentales independientes no son la regla y es común encontrar aburridas películas laudatorias encargadas a medida por los ricos o poderosos (video-hagiografías de amigos y familiares) las suyas, en cambio, parecen fluir en un discurso propio y sin vacilaciones, reivindicativo e hiriente.

Sus trabajos, como la historia misma de los pueblos, están habitados por seres imperfectos, egoístas e idealistas, crueles y generosos, ambiciosos e inescrupulosos. Como las sociedades que hemos construido, sus documentales entretienen, espantan, conmueven e inspiran. Nunca dejan indiferente. Nunca dejan de latir. Son películas que respiran.

La de René Fortunato es una carrera impresionante, que abarca más de treinta años de esfuerzos al servicio de la inteligencia y que ha producido un portento difícil de igualar por una sola persona: dotar a un país entero de la reflexión audiovisual de todo un siglo.

Quiero agradecer a René por su generosidad al concederme esta entrevista.

JR: A mediados de los años setenta, muy joven, te iniciaste en el mundo del cine. Eran los tiempos de los grupos “Cine Militante”, de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) y luego de “Cinec”, del Palacio de Bellas Artes. ¿Cuál era la atmósfera de aquellos días entre los creadores jóvenes como tú?

RF: La atmósfera de aquellos días en Santo Domingo era muy parecida a la de otras ciudades latinoamericanas. Un gran activismo político, sobre todo en la Universidad, acompañado de grandes jornadas de lucha por el respeto a los Derechos Humanos y de denuncia de los crímenes y atropellos que cometían los regímenes dictatoriales y represivos que predominaban en nuestro continente. Eran los años de Pinochet en Chile y de los demás regímenes militares en el Cono Sur. En nuestro país teníamos el régimen represivo del doctor Joaquín Balaguer, conocido popularmente como “el gobierno de los 12 años.”

Dentro de ese contexto surgieron en América Latina grupos de jóvenes interesados en hacer cine nacional comprometido con las luchas que venían realizando los sectores populares. Creo que los más representativos de estos surgieron en Buenos Aires, Argentina. El grupo “Cine Liberación” que encabezaron Fernando Solanas y Octavio Gettino y “Cine de la Base”, de Reymundo Gleyzer y Álvaro Melián. Los grupos a los que yo pertenecí aquí en Santo Domingo surgieron, en cierta medida, motivados por las experiencias y reflexiones de esos cineastas argentinos.

JR: Te incorporas luego a la Productora Fílmica Dominicana, en la que asumes responsabilidades técnicas y te fogueas en el mundo del documentalismo, la publicidad y además te encargas de la realización de noticieros cinematográficos como “Panorama Dominicano” y “Cine Variedad”. ¿Qué te aportó tu paso por Productora Fílmica Dominicana? ¿Es importante para un documentalista dominar competencias técnicas?

RF: Definitivamente. Es sumamente importante conocer el andamiaje técnico que soporta la expresión artística a la que te vas a dedicar.

En ese sentido, mi paso por la Productora Fílmica Dominicana me aportó ese conocimiento práctico que da el hacer cine todos los días. Cine publicitario, cine comercial, noticieros cinematográficos, cine documental y una que otra película de largometraje. Esa fue una gran escuela para mí.

Es bueno subrayar que de los años que estamos hablando, mediados de los setenta, no estaba tan disponible la tecnología del video como ahora, incluso en la mayoría de países no existía o estaba limitada a los estudios de las plantas televisoras, con unos equipos pesadísimos.

Dada esa situación, nosotros en los grupos de cine de entonces trabajábamos con cámaras Bolex 16 milímetros y algunas veces con camaritas de 8 y súper 8 milímetros. Eso era un trabajo enorme, ya que luego de filmar había que buscar un laboratorio que lo revelara y si el que operaba la cámara no tenía buenos conocimientos del manejo de la luz o le fallaban los cálculos a la hora de hacer los ajustes en cámara, entonces el material filmado salía dañado. También si en el laboratorio de revelado se cometían errores con los químicos, el material se dañaba. Fíjate era una amenaza constante bajo la cual se trabajaba en esos años.

Ya en la Productora Fílmica era diferente. Trabajábamos con 35 milímetros y la empresa tenía sus laboratorios de revelado profesional que garantizaba menos problemas que lo que enfrentábamos cuando estábamos en los grupos de cine. Aunque también tenía sus dificultades. Te señalo esto porque ahora es muy fácil salir a grabar imágenes en movimiento con las cámaras de video que están en el mercado, las cuales no te exigen tener conocimiento de nada para manejarlas.

Y eso es bueno en la medida que masifica o democratiza el acceso de la gente a una forma de captación de su entorno con facilidad, sin muchos obstáculos de carácter técnico. Pero es preocupante el uso masivo de un recurso visual sin conceptos claros, ni principios que orienten tu acción. Es como si estuviéramos comprando y regalando lápices a gente que no sabe escribir. Entonces comienzan a hacer garabatos en las páginas o paredes.

Por eso, aquí en mi país he sugerido comenzar a dar cursos abiertos para la gente de “Introducción al Lenguaje Cinematográfico” u otros temas similares, que enseñen a la gente a manejar adecuadamente el arma que tienen en las manos.

JR: Luego de tu paso por Productora Fílmica Dominicana, te dedicas al mundo de la televisión. Para un cineasta ¿Es interesante la experiencia televisiva?

RF: Esta fue otra experiencia interesante en mi carrera. Trabajé en diferentes aspectos de la producción de televisión y en diferentes empresas. Una de las labores que realicé y que más recuerdo era la de Encargado de Filmovideoteca. Allí yo tenía que ver todo el material que iba a transmitir esa planta televisora. Entonces me pasaba entre ocho y doce horas diarias viendo películas, series de televisión, telenovelas –todos los capítulos juntos-, documentales, en fin de todo.

Como ese canal tenía varios espacios dedicados a la transmisión de películas, la cantidad de filmes que vi allí fue enorme. Eso me serviría de mucho más adelante.

Trabajando en otra empresa de producción de televisión-Teledom Internacional-, la cual hacía y hace todavía, un programa que se transmite para la ciudad de Nueva York (“Santo Domingo Invita”), comencé a trabajar directamente con la tecnología del video. De esa experiencia salió mi primer largometraje documental: “ABRIL: La Trinchera del Honor”. A propósito de cuyo estreno escribí mis reflexiones de ese momento sobre esa tecnología y su importancia para la cinematografía de los países sin industria de cine desarrollada. El artículo se titula: “Video: La opción del cine nacional.” Eso fue el abril de 1988. Creo que se puede conseguir en Internet, en IMDB.

JR: Como Encargado de programación de la Cinemateca Nacional ¿Cuál es el panorama que encuentras? ¿Hacia dónde encaminas tus esfuerzos?

RF: La Cinemateca Nacional de nuestro país se fundó en 1979, por iniciativa de Agliberto Meléndez, conocido por su película “Pasaje de Ida”. Cuando ingreso a la Cinemateca aquello era un proyecto en ciernes. Pocos recursos, mucho entusiasmo.
Todos nuestros esfuerzos estaban concentrados en dar a conocer al público dominicano las obras maestras del cine mundial. Y lo mejor de las cinematografías de cada país.

JR: En 1985 aparece un documental clave en tu carrera: “Tras las Huellas de Palau”. Aborda el rescate de la figura histórica de Francisco Palau, primer cineasta de la República Dominicana, y también delinea lo que se va a convertir en una misión de vida para ti: impedir que la memoria se desvanezca…

RF: “Tras las huellas de Palau” surgió de la siguiente reflexión: si quiero hacer cine nacional, creo que debo comenzar haciendo un homenaje al primer dominicano que se aventuró a hacer cine. Eso pensé en 1985 y de inmediato comencé a investigar sobre la vida y obra de Francisco Arturo Palau, quien realizó dos películas en la ciudad de Santo Domingo a principios de los años 20, del siglo pasado.

JR: En 1988 vuelves la mirada a un evento dramático en la historia dominicana: la invasión, en 1965, de 42.000 marines estadounidenses con el expreso objetivo de impedir la vuelta a la constitución progresista (1963) promulgada durante el gobierno del presidente Juan Bosch. ¿Cómo surgió este proyecto? ¿Qué desafíos debiste enfrentar? ¿Cómo explicarías la enorme popularidad de “ABRIL: La Trinchera del Honor”?

RF: Este documental primero fue una idea que rondaba por mi mente durante algunos años y se convirtió en proyecto cuando participaba en el Primer Taller de Dramaturgia y Guión Cinematográfico que se impartió en la Escuela Internacional de Cine y TV de San Antonio de Los Baños, en Cuba. Estando en La Habana le propuse el proyecto a un alto funcionario del ICAIC con la intención de conseguir una coproducción con ellos para hacer este largometraje documental. El funcionario me explicó que ellos no se involucraban en largometrajes documentales, que su experiencia les había enseñado que a la gente no le gusta ir al cine a ver documentales. Ese fue el primer revés de este proyecto. Regresé a mi país y seguí mostrando el proyecto a instituciones culturales y educativas para tratar de conseguir su apoyo. La repuesta era la misma, les parecía bien el proyecto, pero no estaban interesados.

Con todas esas negativas a mi alrededor me convencí de que para hacerlo debía emprender la tarea con mis propios recursos y con el apoyo y solidaridad de los colegas y amigos del medio. Así lo hice. Cuando se estrenó en cinco salas de cine de la ciudad de Santo Domingo, yo tenía una enorme inseguridad. No sabía si a la gente le gustaría esto, si sería rechazado este largometraje documental por el público. Sucedió que la gente asistió masivamente a verlo, dándole un respaldo caluroso a cada una de las exhibiciones que se hacían. Este respaldo contribuyó mucho a que yo siguiera realizando largometrajes documentales para las salas de cine.

JR: Entre 1991 y 1996 te embarcas en un proyecto ambicioso y polémico: ambicioso, porque pretende comprender y explicar las bases que sustentaron, por tres décadas, el increíble poder de Rafael Leonidas Trujillo; polémico, delicadísimo, porque en historia unas cuantas décadas no son nada y se pueden herir susceptibilidades de unos y otros. ¿Cómo nació “Trujillo: El Poder del Jefe”? ¿Encontró resistencias? ¿Cuál fue la reacción del público?

RF: Cuando asumí el reto de hacer cine documental, lo hice partiendo del siguiente principio: rescate, preservación y difusión de la memoria histórica de la Nación Dominicana, como una forma de contribuir a fortalecer nuestra identidad cultural y de esta manera contribuir con el desarrollo integral y justo de mi país.

Al terminar el proceso de exhibición y difusión de “ABRIL: La Trinchera del Honor”, me di cuenta que uno de los períodos históricos que más influía en la conducta pública y privada de los dominicanos era el conocido como “La Era de Trujillo”. Así surgió la idea de reconstruir el proceso mediante el cual se formó, se fortaleció y cayó la dictadura de Trujillo.

Mi trabajo por lo general no encuentra resistencia durante su realización, ya que yo trabajo casi clandestinamente. No anuncio lo que voy a hacer, la gente se entera cuando está hecho. Ya realizada la serie de tres largometrajes sobre Trujillo, si he tenido resistencia y problemas con algunos personeros de ese régimen, aunque no muy graves por suerte.

Al igual que el documental anterior, estos tres fueron muy bien recibidos por el público dominicano. Una muestra es que a la fecha de hoy tienen una venta regular y constante en formato DVD en las tiendas de nuestro país. Y por Internet también a través de nuestra página: www.videocinepalau.com

JR: Dando seguimiento a tu exhaustivo análisis de la historia contemporánea dominicana, entre 1998 y 2003 te dedicas a examinar los períodos presididos por Joaquín Balaguer en “Balaguer. La Herencia del Tirano” y “Balaguer: La Violencia del Poder”. Más complejo, si cabe, que “Trujillo: El poder del jefe”, pues Balaguer (y su entorno) representa, en esos momentos, una influencia determinante en la política y la sociedad Dominicana. ¿Cómo enfrentaste este reto?

RF: Este, sin lugar a dudas, fue un gran reto. Y lo fue en dos direcciones. Primero enfrentarme a la montaña de documentos y testimonios que reuní en torno al régimen de los doce años de Balaguer y luego enfrentar mi rabia interna, mis pasiones y mis sentimientos condenatorios de ese régimen de terror.

A diferencia del tema de los otros documentales de mi autoría, en este, el período histórico tratado yo lo viví, o sea que fui testigo de muchas de las barbaridades que se cometieron bajo el régimen de Balaguer. Entonces me fue muy difícil distanciarme del tema y tratar de asumir una posición de “neutralidad”, como suele exigírsele a los realizadores.

Así que enfrenté ese proyecto como suelo enfrentar los problemas que nos presenta la vida. Con objetivo claro y pasos firmes.

Por suerte, de ese gran reto surgieron grandes satisfacciones. Ese documental ha reivindicado la memoria de mucha gente que perdió la vida en la lucha por la democracia y la libertad en nuestro país y se ha convertido en el expediente más contundente de lo que ocurrió durante los años sesenta en la República Dominicana.

JR: Este año 2009 se ha estrenado tu último documental, “Bosch: Presidente en la Frontera Imperial”. Un período de una trascendencia especial, un punto de quiebre en la historia contemporánea dominicana. Un trabajo con una cantidad de material de una calidad sensacional, de procedencia diversa…

RF: Este documental se estrenó el 30 de marzo de este año en la Sala Principal del Teatro Nacional en Santo Domingo y el 8 de abril se presentó en la Sala Alice Tully Hall del Lincoln Center en Nueva York. Luego estuvo en las tandas regulares de varias salas de cine de nuestro país, una sala en Nueva York y otra en Los Angeles. Ganó el Premio Remi a la Excelencia Creativa en el 42 Festival Internacional de Cine de Houston, Texas.

La semana pasada, septiembre 27, hicimos una presentación popular en medio de una calle principal de nuestra ciudad, donde asistieron más de tres mil personas. Un reportaje sobre lo que sucedió allí puede verse en este LINK

Hace unos días recibí la notificación de que fue escogido para la Selección Oficial del 21 Festival Internacional de Cine de Viña del Mar, en Chile. Este festival se celebrará del 16 al 22 de noviembre próximo.

Recientemente acabamos de hacer el lanzamiento en formato DVD y estamos en estos momentos involucrados en la campaña de promoción en ese formato.

Este ha sido el más grande reto profesional que he tenido. Está hecho en 35 milímetros, con sonido Dolby Soudraund 5.1 y procesado en los laboratorios Du Art de la ciudad de Nueva York. Más información sobre este documental AQUI

JR: Una de las características más notables de tus documentales es la popularidad de la que disfrutan entre el público. Estrenos multitudinarios (de hasta de 1500 personas), proyecciones en plazas públicas y polideportivos de hasta 10.000 asistentes. Al pueblo dominicano le gustan los documentales de René Fortunato. La gente llora, ríe y reflexiona viendo tus películas. Esto es un fenómeno fuera de serie, tal vez único. ¿Cómo explicas este romance entre el cine documental y el pueblo dominicano? ¿Cuáles son sus connotaciones? ¿Cuáles son las posibilidades para el futuro?

RF: Creo que la clave está en que yo estimulo los sentimientos de la gente con acontecimientos históricos que le tocan muy de cerca. Esto lo logro utilizando herramientas de la dramaturgia cinematográfica que por lo general se utilizan en el cine de ficción.

Además utilizo recursos sonoros, íntimamente ligados a la memoria afectiva del pueblo dominicano, como la música de la época por ejemplo. Además de esto, creo que la razón principal del respaldo del público es el hecho de que el pueblo dominicano, al igual que la mayoría de pueblos latinoamericanos, esta ávido de conocer su historia, pero no la historia oficial, sino la historia que no se suele contar en las escuelas. La vista desde otro punto de vista, una historia dramáticamente narrada y no complaciente con ningún sector social, por más poderoso que sea.

El futuro es luminoso. Creo que el género documental en nuestro país crecerá y se popularizara más. Hay muchas historias que contar y mucha gente con ganas de hablar.

JR: La carrera que escogiste y en la que has cosechado tantos éxitos no es una carrera fácil. Has investigado, documentado, registrado y, de alguna manera, salvaguardado para la posteridad, la historia dominicana del siglo XX en imágenes. Tu trabajo oscila entre el de un científico social como el historiador y un cineasta. ¿Qué te impulsó a hacerlo? ¿Qué hace falta para comprometerse con el cine documental al extremo que tu lo has hecho?

RF: Amor a mi país y pasión por el oficio de realizador de cine. Creo que por ahí andan las fuerzas que me impulsaron a emprender la realización de estos largometrajes documentales.

En cuanto a que hace falta para comprometerse con el cine documental, creo que comprometerse con el cine documental como lo he hecho es una forma de compromiso social, compromiso con la sociedad que te vio crecer y a la cual le debes mucho.

Creo que hay que tener gran sensibilidad ante los problemas sociales y un profundo sentimiento de gratitud para con la gente.

JR: Luego de casi treinta años estudiando a fondo la historia política, social y cultural de tu país, me gustaría preguntarte: ¿Quiénes son los dominicanos? ¿Qué aman? ¿Qué odian? ¿Qué temen? ¿A qué aspiran?

RF: Te podría decir que los dominicanos son los seres humanos que ocupan la mayor parte de la isla Hispaniola, una de las tres islas integrantes de Las Antillas Mayores, junto con Cuba y Puerto Rico. Estamos en el corazón del Caribe. Europa y África fluyen en nuestra cultura y en nuestro quehacer cotidiano. La herencia indígena es casi imperceptible, en cambio la influencia anglosajona, dada nuestra cercanía con los Estados Unidos, es cada vez más evidente.

Los dominicanos aman profundamente a su país. A pesar de los problemas y dificultades que hay que enfrentar viviendo en un país en vías de desarrollo, los dominicanos enfrentamos esos problemas con determinación. Muchos se van a otros países, pero siempre con la intención de regresar.

Yo creo que como la mayoría de nuestros pueblos, los dominicanos aspiran a una vida mejor para sus compatriotas y una erradicación, aunque sea parcial, de las desigualdades sociales.

JR: Y René Fortunato: ¿Quién es? ¿Qué ama? ¿Qué odia? ¿A qué aspira?

RF: Creo que las repuestas que he dado a las doce preguntas anteriores le podrán dar una idea al lector, más o menos clara, de quien soy.

Amo a mi familia y amo a mi país, sobre todo a la gente buena que vive en él. No odio a nadie y aspiro a retirarme en paz, en medio del cariño y el respeto de mi gente.

JR: René, los seres humanos pasamos años, décadas y a veces incluso la vida entera, persiguiendo el éxito profesional. Tu lo has conseguido, y en abundancia. ¿Dirías que la realización en la vida se consigue a través del trabajo?

RF: Definitivamente. Yo soy una persona que he estado trabajando desde muy temprana edad. El trabajo ha sido y es el “defecto de mi personaje”. Esa práctica laboral encontró sustancia ideológica cuando en la universidad escuché a un profesor citar a un filósofo alemán, quien afirmó: “El trabajo ha creado al propio hombre.”

Luego leí una entrevista con un científico soviético, cuyo nombre no recuerdo, en la cual decía algo así como “La brevedad de la vida no nos permite el lujo de gastar nuestro tiempo en cosas que no merecen importancia.”

JR: Se dice, con razón, que no hay mejor maestra que la vida misma…

RF: Aunque asistí a la Universidad Autónoma de Santo Domingo –UASD- y cursé la carrera de Licenciatura en Comunicación Social, creo que los mejores conocimientos que he adquirido los aprendí en la “Universidad de la Vida.” Definitivamente.

martes, 6 de octubre de 2009

Entrevista a Vicente Forte, Co-director y guionista de “Bloodbath test”

En agosto pasado, terminó de rodarse en la ciudad de Nueva York, la película Bloodbath Test. Escrita y dirigida por Carla y Vicente Forte, el filme fue producido por el director, también venezolano y con una amplia trayectoria en el teatro y el cine: Leonard Zelig. El filme se erige como una propuesta vanguardista pues, además de que se está produciendo con apenas 12.500 dólares, aborda el género del terror; género que, al menos en nuestro país, tiene escasos (por no decir nulos) precedentes. A pesar de las prisas y el trabajo que aún tienen su realizadores, quienes se hallan inmersos en el proceso de post-producción, Vicente Forte nos ha cedido una entrevista.

Andrea López (AL): Hace aproximadamente un año el productor venezolano Leonard Zelig, convocaba guiones para hacer cine guerrilla. ¿Bloodbath test estaba ya escrita o empezaste a escribirla una vez que supiste del concurso?

Vicente Forte (VF): Déjame empezar diciendo que BBT nace como una idea de mi hermana (Carla Forte). Una que tenía bastante rato dándole vueltas en la cabeza. Ella quería hacer un cortometraje, así que tomó esa idea y lo escribió. El resultado de esa idea fue un corto bastante surrealista, que jugaba con el horror, la atemporalidad y el absurdo. Eso era básicamente lo que había para el momento en que se anuncia el concurso. Sólo un corto en borrador y una sinopsis.

Carla vio la oportunidad y decidió concursar en Plomo. Quiso escribir la película conmigo, así que nos sentamos a replantearlo todo, de manera de convertir el corto en un largo. El proceso no fue fácil pero juntos logramos aumentar el universo de la historia y sus circunstancias, así como la psicología de cada personaje. Todo esto lo hicimos con el concurso andando.

AL: ¿Podrías contarnos cómo fue el proceso de escritura? ¿Quién hizo la escaleta y los diálogos? ¿Cómo se repartieron la tarea del guión?

VF: La idea fue de Carla, pero todo fue hecho por ambos. En general, yo me enfoqué un poco más en los diálogos y Carla en las circunstancias de la historia, pero no fue una regla inflexible, pues nada quedaba escrito en piedra y tanto ella como yo nos sugeríamos cambios. La tarea del guión no se repartió a destajo ni fueron individualizadas. Nos sentábamos juntos, leíamos, criticábamos, cuestionábamos y revisábamos juntos. Hubo un momento en que tuve que mudarme de vuelta a Venezuela. La historia estaba bastante adelantada, pero a partir de ese momento Carla se dedicó un poco más al guión. Sin embargo, fueron innumerables los emails y las llamadas telefónicas que sostuvimos, de manera de estar ambos de acuerdo con el resultado final.

Como acotación quiero decirte que para ese momento eran tres los largos que estábamos escribiendo, tres proyectos distintos que tenemos listos y que también hicimos, en mayor o menor proporción, juntos.

AL: ¿Cuántos tratamientos de guión hicieron los hermanos Forte, antes del rodaje? ¿En qué aspectos se hicieron ajustes? ¿Los cambios obedecieron a razones dramáticas o a exigencias de la producción?

VF: No estoy seguro, pero creo que el guión tuvo 19 versiones, sin contar el técnico. Los ajustes fueron a todo nivel, desde algo tan simple como el formato hasta algo tan complicado como la trama. Fue casi un año de corrección.

Las razones fueron ambas: tanto dramáticas como de producción. Inclusive, me atrevo a decir que hay un punto donde ambas razones se tocan y afectan. Lo cierto es que aún durante la filmación, hubo cambios: diálogos, escenas, elementos. El guionista generalmente no quiere que le cambien su historia. Pero el director a veces siente necesario hacer cambios o el productor los requiere por factores ligados a producción. Nosotros teníamos los dos sombreros (escritor-director) y tuvimos que corregir cosas sobre la marcha. Algunas nos parecieron ideales, otras, pragmáticas. También hay que considerar que siendo que en una película interviene tanta gente, con tantas ideas, puntos de vista y backgrounds, la película se modifica mientras se rueda.

Generalmente se tomaban ideas muy buenas del equipo. Otras veces, pues considerábamos que no eran tan buenas y no las tomábamos. Lo cierto es que este es un proceso de cambios y como tal debe entenderse. A veces nos resulta beneficioso, otras insufrible.

AL: A grandes rasgos ¿cuál es la trama de Bloodbath test? ¿Se inspiraron en algunos autores o películas? De ser afirmativa la respuesta, exponer cuáles.

VF: Pronto va a salir el teaser de la película. Ahí verán con imágenes de qué va la cosa. A manera resumida BBT trata sobre una mujer que despierta en un baño. Estaba encerrada y lastimada. No puede escapar. Esa situación es la excusa para narrar su mundo antes de que llegue ahí. Poco a poco el espectador entenderá las razones y las circunstancias que le llevaron a tal situación.

A Carla le fascina el cine de horror asiático. Creo que todos estos nuevos autores le han influenciado, sin embargo no quiero nombrar autores por ella. Respecto a mí, Hitchcock ha sido mi gran influencia, y aunque esto no va de ninguna manera en su línea, me aseguré con el equipo de hacer uno que otro homenaje a ese autor.


AL:¿Qué opinas acerca de un Concurso que hace llegar a todos sus participantes las razones de sus rechazos y escogencias?

VF: Positivo. A pesar de que cada estudio, cada productor, cada persona en general no hace sino aportar sus puntos de vista y sus líneas de pensamiento acerca de la obra de otro, hay parámetros objetivos que sí se pueden medir a través de estas explicaciones: extensión, efectividad de la historia a nivel masivo, estrategias de presentación.

Además sirve de entrenamiento. Yo creo que tanto los elogios como las críticas deben tomarse en cuenta, aunque las últimas incomoden. Sin embargo, al final, nada de eso implica aceptación ciega. Son meros puntos de referencia. Así que mejor tenerlos.

AL: ¿Se puede, efectivamente, hacer una película con 12.500 dólares, de principio a fin?

VF: Definitivamente. Es más, yo diría que con menos. Si no que le pregunten a Raúl Perrone, por citar a alguien con quien he conversado. Ahora bien, nadie dice que es una mantequilla. Claro que es difícil, claro que todo el mundo quiere tener más facilidad, más cancha, más recursos que faciliten llevar tu idea de manera convincente. Sin embargo, es posible.

AL: Antes de hacer esta película, ¿Habías concursado en otra parte? ¿Hiciste antes alguna otra película en Venezuela o en los EEUU?

VF: Antes de esta película co-escribí un guión con otros tres escritores. Se llama Caracas, tiempo real. Ganó una mención honorífica en el Primer Festival de Guiones Cinematográficos organizado por la Villa del Cine. No sé qué le pasó a ese guión. Me llegaron rumores de que se había perdido o traspapelado. En todo caso, La Villa del Cine no lo está produciendo.

Lo demás no fueron concursos como tales sino presentación de proyectos sobre todo para documentales. Pero las televisoras quieren productos hechos y no por elaborar. Un círculo vicioso que nunca termina, pues si uno tuviera los recursos (al menos técnicos) para rodar, no lo presentara en forma de proyecto.

AL: ¿Cuántos sets armaron para el rodaje de Blood Bath test y con cuántos actores y personal técnico cuenta el filme?.

VF: Se montó un apartamento completo y un baño. Algo increíble. Por otro lado, además de los extras, la película cuenta con dos actores principales y dos secundarios. Ahora no recuerdo el número exacto de personas que intervinieron, y no quiero nombrar cargos pues a veces una persona tenía varios sombreros. Si te puedo decir que todas las áreas básicas tradicionales estaban cubiertas: dirección, producción, producción de campo, asistencia de dirección, script, vestuario, dirección de arte, dirección de fotografía, asistentes de producción, cámara, gaffer, etc.

AL: ¿Cómo se distribuyeron las tareas tú y tu hermana para co-dirigir el filme?

VF: Los dos actuamos en conjunto pero ella se enfocó un poco más en dirección de actores y arte, mientras yo me dedicaba a lista de tomas, cámara y afinar con el director de fotografía como iba a lucir el filme. Esto no siempre fue así, pues siempre estábamos juntos con excepción de los ensayos con el talento.

AL: ¿Qué expectativas tienen respecto a “Bloodbath Test”? : Circuitos alternativos, festivales, distribución y exhibición en Venezuela y en el extranjero. DVDs y copias.

VF: Nosotros estamos bien contentos con el resultado. Creo además que se trata de una película que va a gustar en Venezuela y Latinoamérica en general. Además contamos con Asia y pienso que puede calar bien en los circuitos independientes de USA. Soy bien optimista, pero, ¿quién no lo es con su peli? Sin duda los festivales y la TV son otra opción, pero esto te lo puede explicar mejor Leonard que es el hombre que sabe de estas lides. Yo sólo te puedo decir que estoy seguro de que va a gustar.

AL: ¿Crees que es más fácil hacer una peli en los EEUU que en Venezuela? ¿Por qué?

VF: Definitivamente. Básicamente por el asunto de los pagos diferidos, cosa que no sucede en Venezuela. Aquí (Vzla) nadie se revienta por la promesa de un pago. Además está lo de la inversión privada. Salvando las escasas excepciones, en Venezuela un privado que no te conoce no invierte en una película. Al parecer no hay cultura en este respecto. Este es un tema para conversarlo largo y tendido.

AL: ¿Cuándo y dónde prevéen estrenar “Bloodbath Test”?

VF: Aunque aún estamos en plenas conversaciones, entiendo que la película se estrenará en Julio de 2010. Hasta ahora, han sonado tres países: Venezuela, Republica Dominicana y Puerto Rico; pero se que esto va a ampliarse luego que tengamos el tráiler de la cinta.

AL: ¿Volverías a repetir esta experiencia? ¿Por qué?

VF: La pienso repetir. Quizás no a través de un concurso, pero sin duda a través de otra vía. Me resulta una necesidad escribir y filmar. ¿Qué te puedo decir? Son las dos actividades que me gusta hacer.

AL: Me dejaste con la duda. Esas otras tres pelis que me dices co-escribiste con tu hermana, ¿de qué van? ¿Son también de terror?

VF: Los otros tres proyectos que te menciono son también largos. Uno es una historia de terror al más puro estilo asiático. Otro es más de autor, tiene que ver con personajes urbanos que se entrelazan entre sí de una manera poco convencional en una ciudad consumista y plástica.

El último es un proyecto de mi hermana que utiliza textos míos, algo más autoral que tira mucho hacia el surrealismo. Además tenemos una agenda de proyectos documentales que queremos hacer y un proyecto de ciencia ficción de bajísimo presupuesto. Todo esto lo vamos haciendo poco a poco, a paso de hormiguita, siempre con la esperanza de que haya alguien interesado en ayudarnos.

sábado, 11 de julio de 2009

PELÍCULA BloodBath Test se filmará en sólo dos semanas

EL NACIONAL - Sábado 11 de Julio de 2009 Cultura/8
Cultura

PELÍCULA BloodBath Test se filmará en sólo dos semanas

Cineastas venezolanos hacen guerrilla fílmica en Nueva York Leonard Zelig, productor de la cinta, habla sobre el método de rodaje y asegura que aplicarlo en Estados Unidos es más fácil.


NEREA DOLARA
ndolara@el-nacional.com

Hacer cine es complicado. Requiere recursos humanos y monetarios. Mucho de ambos. Pero cineastas en todo el mundo han buscado formas más sencillas de llevar sus historias a la pantalla. Estos métodos se han llegado a convertir en postulados, en movimientos. Y hay un nombre que reúne a varios de ellos bajo su connotación todoterreno: el cine guerrilla.

Es bajo estos términos que los hermanos venezolanos Vicente y Carla Forte filmarán en Nueva York BloodBath Test, guión ganador del Concurso de Cine Guerrillero Plomo! , organizado por Leonard Zelig.

Esta cinta, que Zelig ­su productor­ define como de suspenso, relata la historia de Eugenia, una mujer atrapada en un terrorífico juego que se repite a sí mismo. La película sólo tendrá dos semanas de rodaje. Actualmente el filme está en preproducción. Este proceso también tomará dos semanas, para ensayos y conversaciones con el equipo.

El director y coguionista, Vicente Forte, explica que el guión, idea original de su hermana, fue escrito a cuatro manos. "Tras ganar en el concurso empezamos a escribir juntos un guión sólido, que no sólo complaciera nuestros gustos personales sino también los del espectador. Lo enviamos y ganamos el primer lugar. Después de eso comenzó un proceso de revisión del guión que lleva casi un año. El guión ha evolucionado mucho, tanto que vamos por la versión número 17".

Zelig, director de SubHysteria, rodada en las mismas condiciones, trabaja en este proyecto, la producción ­junto con sus socios­ de otras tres películas y de dos series web, y responde algunas preguntas sobre el método guerrillero.

­El abaratamiento de los equipos de cine permite a muchos tomar una cámara y filmar. ¿Qué hace al cine guerrilla diferente del ejercicio de un muchacho cualquiera con una cámara? ­Si el muchacho es bueno, la única diferencia va a ser la experiencia del realizador; si el muchacho es malo, no hay nada de qué preocuparse. Pero sí, tal cual como lo dices, la tecnología está al alcance de todos, así que la competencia se hace aun más acérrima, por eso la insistencia mientras hacíamos el concurso Plomo! de que la idea fuera única. Es lo que define todo, la fuerza y la honestidad del guión. Luego le sigue la experiencia de los realizadores. Yo, por ejemplo, después de pasar muchos años estudiando el mercado, sé exactamente cuáles son el tipo de historias que se venden y de dónde provienen todas las fuentes de ingreso para un filme de esta categoría. En esta industria eres la gente que conoces, la diferencia entre ese muchacho y nosotros son las horas de vuelo. Él quizás puede tener la próxima Memento, pero si no sabe cómo ponerla en las manos adecuadas se quedará engavetada en su casa.

­El cine guerrilla no es el único movimiento de cine en su más mínima expresión. ¿Qué lo diferencia de los demás? ­Pienso que Dogma, Átomo, Mumblecore y cualquier movimiento de cine ultraeconómico es cine guerrilla. La raíz es la misma. Cambia el acercamiento pero el fin es el mismo: hacer una película de excelente calidad por la menor cantidad de dinero posible.

­¿Por qué decidieron hacer cine en Estados Unidos? ­Es muy difícil conseguir gente que trabaje por pago diferido (se le paga a los involucrados después de que la cinta comience a dar ganancias) en Venezuela, mientras que en Nueva York la gente se pelea por estar en un proyecto de pago diferido siempre y cuando crea en el proyecto. En Venezuela también se puede hacer un filme por 12.500 dólares, pero aquí es más fácil.

Vía / El Nacional

lunes, 6 de julio de 2009

LLEGÓ EL NUEVO CINE VENEZOLANO: ENTREVISTA A YOSMAR ISTÚRIZ

Por José Roversi

Cada entrevista que he realizado me ha llenado de profunda satisfacción. Cada una de las personas con las que he hablado me ha enseñado algo. Nada enseña más que la experiencia y ninguna experiencia tanto como la de compartir con los demás.

Hace un par de semanas leí una nota en un medio digital sobre una película que se vendía como “pan caliente” en las calles de toda Venezuela. Más de veinte mil copias a un mes de haber sido proyectada, por primera y única vez, en un cine de Guatire: sin promoción, sin campaña de marketing, sin televisión.

Una película de presupuesto cero, hecha apenas con una vieja cámara Mini DV sin entrada de audio y un trípode que prestó un señor de Petare. Ni un sólo actor profesional. Grabada durante los fines de semana porque sus participantes tienen trabajos no relacionados con el cine durante la semana. Editada en “Movie Maker” por su director, guionista y camarógrafo: "Guerrilla Filmmaking" del bueno.

Lleno de curiosidad y entusiasmado por lo que sonaba a fenómeno cultural en ciernes, quise hablar con el joven cineasta que lo hizo posible: Yosmar Istúriz. Como suele ocurrir, los caminos formales para concretar la entrevista resultaron poco eficaces. Como suele ocurrir también, la casualidad quiso que la entrevista se produjera.

A la hora de comer aquí en España llamé a casa de Yosmar en Guatire, donde era de mañana, donde desayunaban. Me atendió con gran cordialidad. No dejé de hacerle preguntas y él, amablemente, respondió a cada una de ellas. Sus palabras fueron generosas, genuinas, llenas de humildad. Esto no es frecuente en el mundo del cine. Ni en otros, realmente.

A medida que transcurría nuestra conversación, me fui sintiendo cada vez más involucrado; cada vez más fascinado con el tamaño del logro de este grupo de jóvenes, de estos creadores optimistas; cada vez más entusiasmado por las implicaciones positivas que puede tener este fenómeno para el cine nacional; cada vez, cada vez más y sin darme cuenta, divinamente venezolano.

JR ¿Cómo y cuándo empezaste en el mundo del cine?

YI En el 2004 tuve la oportunidad de trabajar en un corto de veinte minutos llamado “El Rey del Monte”. Sólo trabajamos siete personas. Yo era el que grababa con una camarita “Handicam” analógica de 8 mm. En esa oportunidad, aunque no me gusta actuar, tuve que hacerlo por falta de personal.

JR Alguna vez dijiste que tus mayores influencias han sido
Spielberg y Roberto Gómez Bolaños "El Chavo". ¿Por qué?


YI Cada vez que veo una escena del “Chavo del Ocho” puedo notar ese gran talento que tiene Roberto Gómez Bolaños. Era tan bueno lo que escribía que han pasado muchos años y todavía “El Chavo” sigue gustando a grandes y chicos igualmente.

Steven Spielberg, nadie puede dudar de su ingeniosidad. Sus películas son buenas de principio a fin. Estoy seguro que estas dos personas tuvieron y siguen teniendo grandes ideas, para mí son grandes maestros.

JR ¿Quienes conforman la cooperativa "Istúriz Film"?

YI Eric Miranda, Rubén Lozano , Auristela Ramos, Eduardo Rivero, Egmidio Reverón, Sandro Veliz y mi persona.

JR ¿Cómo surgió la idea de "Volver al Pasado"?

YI Hay un dicho popular que dice: “Nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde”. Lamentablemente esto es cierto. Muchas personas tratan mal a sus padres y luego que los padres mueren se arrepienten de haberlos tratado mal. Esta fue la idea principal. En esta historia se puede notar como un joven “mala conducta”, por circunstancias de la vida, vuelve al pasado y puede ver como su madre se sacrificaba para criarlos a él y a su hermana. Se arrepiente y su vida toma otro rumbo.

JR A menos de dos meses de su estreno, "Volver al Pasado" se ha
convertido en un fenómeno de ventas en Venezuela, algo excepcional, fuera de serie, considerando que no ha habido promoción ¿A qué atribuyes el éxito de tu cinta?


YI El día del estreno, más de 300 personas fueron a ver la película. Cuando salieron comenzaron a felicitarnos, la aceptación fue muy buena. Esto comenzó a regarse rápidamente. Como se vendieron algunas copias ese día, una de ellas llegó a manos de los vendedores informales. El día siguiente ya la tenían en sus estantes a la venta. En menos de una semana me estaban llamando de varios lugares donde estaban vendiendo la película. En menos de 15 días dos periódicos nacionales me estaban llamando para hacernos una entrevista. La película ya se encontraba en todas partes. Creo que lo que más le gustó a las personas fue la historia y su mensaje. Hay que recalcar también el esfuerzo que hicieron los que allí actuaron para representar con naturalidad esos personajes.

JR Háblanos más detenidamente del día del estreno. ¿Dónde y cómo se organizó? ¿Es cierto que las dos salas estaban repletas?

YI Yo el primero de mayo ya había terminado de editar la película. Dos semanas antes, uno de los actores me dijo que iba a hablar con los encargados de uno de los cines de la zona para saber si se podía y cuanto sería el costo. Se cuadró la fecha. Era el 16 de mayo. Se alquilaron dos salas de 154 cada una. Dos días antes, como nos entrevistaron en la radio, llamaban a la emisora porque querían ver la película, pero no había entradas. Hablamos con el encargado del cine y como ya habían programado sus funciones no se pudo. El día del estreno, en el piso donde funciona el cine, estaba repleto. Las personas preguntaban por las entradas pero lamentablemente no había. Todos me decían que si hubiéramos alquilado las cuatro salas se hubieran llenado por la cantidad de personas que quedaron afuera. El gerente, al ver todo esto, nos pidió la película para pasarla a 35 mm, pero por el formato como se grabó no era posible. Si se proyectaba nos iba a tocar un porcentaje de las ventas. Ese día se proyectó con un “video bim”. Lo que más me gustó fue el gran aplauso que dio la gente al final y luego las felicitaciones.

JR ¿Cuánto tiempo les tomó hacerla?

YI Siete meses aproximadamente. Se grababa mayormente los fines de semana, que eran los días que teníamos libres.

JR ¿Dónde fue grabada la película?

YI En barrios y calles de Guatire. El final lo hicimos en Guarenas

JR ¿Quiénes son los actores que aparecen en la cinta?

YI Personas de Caracas, Barlovento, Charallave, Guatire y Guarenas. Ninguno de ellos tiene título de actuación. Son personas de comunidades a las que les gusta la actuación

JR ¿Es cierto que les piden autógrafos en la calle?

YI Seis de los que tienen papeles principales me han dicho que en varias ocasiones les han pedido autógrafos. La protagonista (Yoselyn Ramos) es vendedora informal y cuenta que muchas personas se le acercan para pedirle autógrafos. Los demás me cuentan que donde los ven los llaman y los felicitan por la película.

JR ¿Cual es el mensaje que quieres trasmitir?

YI Por medio de la película queremos transmitirles a los jóvenes que dejen las drogas, la mala vida. Si no lo hacen no les espera nada bueno. Y a los funcionarios el mensaje que allí les dejamos es: “Haz bien tu trabajo”. También les decimos que todos los asesinatos deben de investigarlos con la misma intensidad

JR ¿Cómo se hace una película exitosa con un "presupuesto cero"?

YI Un cineasta venezolano llamado César Cortés un día me dijo que para hacer una buena película no hacían falta grandes cámaras. Lo que hacía falta era una buena historia. Así, creo yo, para que la película tenga éxito se debe de escribir una buena historia, una historia que mantenga en sus asientos a las personas desde que comienza hasta que termine la película. Se debe conseguir un grupo de personas que le guste la actuación y esté dispuesto a colaborar. Creo que algo que debe ser primordial es ser una persona humilde y no ensalzarse así mismo. Mas personas estarán dispuestas a seguir en el grupo colaborando. El presupuesto, aunque es importante, no debe ser lo primero. Lo primordial es tener ganas de trabajar para así hacer un buen producto.

JR ¿Qué tipo de historias crees que interesan más al espectador?

YI
Una historia debe ser como un buen plato de comida. Debe de provocar. Yo creo que a las personas les gustan las historias que tengan acción, drama, violencia equilibrada y comicidad. Como hay diferentes tipos de gusto, una historia debe de tener un poquito de estas cosas.

JR ¿Qué representa Guatire para ti?

YI
Cada vez que hago una película, trato de resaltar los lugares de mi pueblo: sus ríos, sus calles, su gente. Digo mi pueblo porque quiero bastante este lugar donde nací. En este lugar han nacido y vivido todos mis familiares. Uno de ellos, uno de los fundadores de la familia, Pedro Tomás Istúriz, al cual llamaban “kika”, trabajó en la hacienda de caña del “Rincón”. De esta hacienda quedan solo ruinas. En mis películas trato de poner denuncias de cosas malas que se están haciendo o que se hicieron en este pueblo. Si te digo que representa Guatire para mí en pocas palabras, te puedo decir: Guatire para mi representa mi gran hogar.

JR ¿Cuál ha sido la reacción de la gente de Guatire ante el fenómeno de "Volver al Pasado"?

YI Es sorprendente ver como siguen sonando los comentarios de esta película. Seis de las radios locales nos han entrevistado. En la biblioteca pública de Guatire me la pidieron para proyectarla. En dos escuelas la proyectaron y nos invitaron para que comentáramos sobre ella. Y un concejal me dijo que en 2 semanas la proyectan en la plaza de Guatire para hacer un cine foro. Esto nos anima a seguir trabajando, en cada película me pongo una meta: si esta fue buena la otra debe ser mejor.

JR No te quito más tiempo, Yosmar. Antes de finalizar, ¿Te gustaría enviar un mensaje a otras personas que, cómo tú, tienen dentro la inquietud y vocación por el cine?

YI Sí. No debemos ponernos trabas en la mente. Como ya lo dije, creo que lo más importante es las ganas de trabajar y hacer las cosas bien. Creo que el vencedor no es el que triunfa si no el que lo intenta. Si no se tiene presupuesto no debemos de afligirnos, muchos de los que han triunfado han comenzado desde abajo con mucho esfuerzo. Te doy gracias a ti José por tomarnos en cuenta y hacernos esta entrevista. En verdad es un privilegio para mí ser unos de tus entrevistados.

JR Un millón de gracias por la entrevista Yosmar y un abrazo para ti y todos los que tomaron parte en la realización de este inspirador proyecto. Hasta una nueva oportunidad.

lunes, 6 de octubre de 2008

LA EDAD DE ORO DE NUESTRO CINE. Entrevista a Sergio Marcano.

Hace unas cuantas semanas tuve la oportunidad de ver La Edad de Oro (años 70 y años 80) y El Público, los documentales de Sergio Marcano y Phillipe Toledano que se estarán estrenando próximamente en el Celarg y la Cinemateca Nacional. A raíz de ello le hice una entrevista a Sergio, la cual publico más abajo. Sin embargo, antes de transcribir la entrevista, me gustaría decir algunas cosas de estos trabajos.

Las tres películas me conmovieron profundamente en varios sentidos. En primer lugar, no sólo me dejaron claro lo poco que sé sobre cine venezolano, sino que despertaron en mi preguntas dormidas. ¿Por qué sé tan poco del cine nacional? ¿Es esta una condición muy cercana al hecho de que nos desconocemos como venezolanos? En segundo lugar, creo que la trilogía me tocó una fibra que debo resolver, una premura que antes no tenía y que ahora se me hace urgente: la de ver nuestro cine, revisitar nuestra filmografía e investigar sobre nuestros autores. ¿Es malo nuestro cine? ¿Sentimos vergüenza de nuestras películas? El tercer punto es sólo la consecuente reflexión que se origina de los dos anteriores: tenemos la obligación de rescatar materialmente nuestro cine. Resulta insólito y no deja de crearme cierta ansiedad el hecho de que nuestras películas estén desapareciendo o, en el mejor de los casos, resulte casi imposible conseguirlas en formatos como el DVD.

Además de estos tres puntos de los que hablo, los documentales no dejan de tocar otros temas de suma importancia; la taquilla, el público, la piratería, el cine autoral. Todo de la boca de directores y personajes vinculados a nuestra cinematografía.

¿Qué les puedo decir? Ver la trilogía es como revisitarse. Aquí les dejo la entrevista.y

EC: ¿Cómo y por qué nace la idea de filmar la Edad de Oro y El Público?

SM: Supongo, en principio, que porque soy venezolano y para mi como realizador, siempre fue necesario conocer mis raíces, e incluso tener referentes audiovisuales nacionales.

Luego, proyección tras proyección en la cinemateca nacional, y en los videos que me llevaba a mi casa en mi época de trabajador en la tienda del cine y así como en las proyecciones que organizábamos en el CCHDS –el cine club de la facultad de humanidades de la UCV-, me di cuenta que de verdad me gustaba el cine venezolano hecho en los 70 y los 80.

Con el paso de los años ese interés se convirtió en una investigación constante, en lectura de libros y revistas sobre la historia del cine nacional, en entrevistas de diferentes personalidades acerca del tema, algo que poco a poco a lo largo de unos 10 años se convirtió en mi tesis de grado de la mención cine de la Escuela de Artes de la Universidad Central –de la que ahora soy egresado-.





El público viene después. Como una consecuencia lógica luego de la realización de la edad, ya que el público no es otra cosa más que un estudio, una reflexión abierta de la relación de los espectadores con el cine venezolano de los 90 y de lo que va del 2000. Décadas en la que a diferencia de las dos anteriores los espectadores ya no están de la mano con el cine venezolano.

Aunque no esta concebida como una trilogía, a mi parecer no esta demás de ver el Publico luego de ver las dos edades. Ya que así te quedas con el panorama relativamente completo de lo que ha sido el desarrollo, la evolución ó involución del cine venezolano.

EC: ¿Como fue el proceso de trabajar con Philippe Toledano?

SM: Philippe Toledano supongo que es lo que los ingleses llamarían un Gentleman, una de las personas mas cultas con las que he conversado de cine en el medio audiovisual nacional. Ha visto casi cualquier cosa. Eso para mi dice mucho.

Creo que nos compaginamos muy bien durante el largo proceso que duro la realización de la película. Sobre todo en la fase de realización de las entrevistas. Porque que yo soy un tipo mas bien de talante sombrío y amargado, y el es un tipo que siempre anda sonriendo y de buen humor, y con su simpatía habitual siempre lograba un ambiente ameno para la realización de las entrevistas. Amansaba leones, encantaba serpientes. Aun estoy trabajando para desarrollar esas habilidades.

Es un hecho que ninguno de estos documentales de los que hemos hablado aquí se hubiera realizado sin el apoyo, entendimiento e interés de Philippe Toledano y de Tango Bravo. Un lugar donde siempre me sentí como en casa, y que me permitió conocer y trabajar hombro a hombro con gente muy valiosa como Verónica Rotondaro una de las mejores productoras emergentes de las nuevas generaciones, con Patricia Ramírez una inigualable productora de post producción, con Ricardo González para mi uno de los mas creativos e innovadores diseñadores gráficos del país, gente que puso desinteresadamente su grano de arena para la realización de los documentales.

EC: Considerando la importancia y pertinencia del tema para el cine venezolano, ¿cuáles creen son las razones por las que ningún sector te ha brindado el apoyo económico necesario para transferirlas a 35mm?


SM: Mira, aquí entramos en el territorio de las teorías de conspiración, y con el CNAC tengo miles de teorías de
conspiración...

Las edades son documentales que no complacen el ego de buena parte de los cineastas que estuvieron involucrados en aquellos años, mas bien tienden a ser cero complacientes con la manera en que se miran comúnmente los hechos de la historia cinematográfica nacional, por ejemplo al señalar a los gremios y a sus criterios de selección de proyectos –que perduran hoy en día- como unos de los responsables de el fin de esta etapa única de pre industrialización. Como es de imaginar estos análisis y comentarios disgusta de entrada a muchas personalidades del medio audiovisual nacional.

A parte de eso la edad habla directamente de todos los escándalos, asesinatos –voluntarios e involuntarios- y corruptelas políticas que sacudieron la opinión publica de aquellos años, como el caso del niño Vega, el caso Ledezma, el caso Ettedgui, la venta de datos de PDVSA a inversores internacionales, etc, aireando, desempolvando y rememorando situaciones de una época que hoy por hoy podrían resultar incomodas para algunos de los involucrados.

Por otro lado, y quizás esta sea la razón de mayor peso -esta vez técnico-, gracias a que muchas películas de los 70 y los 80 no fueron preservadas en video profesionales –betacam, umatic, etc.- la edad tiene algunas películas sacadas de beta, vhs y dvds, lo que probablemente no sea la mejor calidad para hacer un Blow up… ojo, quiero aclarar –pataleando como un niño- que mientras se hacia la post producción yo me encargue personalmente de ponerle diferentes filtros y hacer correcciones fotográficas que mejoraron notablemente el estado de las escenas citadas en el documental equiparándolas a los formatos de mejor calidad. Aun así la película no fue para el baile.

Finalmente, sean razones políticas o técnicas, creo que las edades de oro no pasen a 35 MM es de muchos modos una situación lógica en un país al que no le complace tener memoria.

EC: Las Edades de Oro, además de demostrarnos que las nuevas generaciones no conocen nuestro cine, documentan la negligencia social que nos ha llevado a perder físicamente nuestras películas. ¿Por qué no se han recuperado? ¿Por qué no se han transferido a formatos como el DVD?

SM: Hace un tiempo escuche de alguien una frase que quizás sea bastante aplicable para responder a esta pregunta: Lo inmediato nunca deja tiempo para resolver lo importante.

Algunas películas como “Simplicio” de Franco Rubartelli -de la cual no existe ya copia en 35 MM- desaparecieron en buena medida por pura negligencia de sus realizadores –por si no lo saben es responsabilidad de los realizadores, llevar las copias de sus películas a la biblioteca nacional para su preservación en el tiempo-.

La cinemateca nacional quienes tienen buena parte de las películas en 35 MM para el momento en que el equipo de producción y realización de la edad se acerco a la institución, andaban de cabeza tratando de restaurar con las uñas y con el poco personal con el que cuentan, las filmaciones y películas de los 30 y los 40 de las garras del tiempo y del olvido –una labor sin duda necesaria y encomiable-.

Por otra parte la gente de la Cinemateca Nacional no tenía ni los equipos, ni el derecho para transferir las películas de los 70 y 80 a video. Ya que este derecho es propiedad de los realizadores y algunos de estos –a pesar de los años bajo la sombra- siguen esperando que le sean remunerados altos costos por el derecho a realizar la transferencia y la comercialización de sus obras. Unos derechos que el estado –hasta el día de hoy, al menos hasta donde se- no ha mostrado señales de estar interesado a pagar.

En todo caso, buena parte de las películas de los 70 y 80 si están transferidas a dvd, algunos con mejor calidad que otras, esto gracias a la gente de la piratería que son los únicos en el panorama cultural cinematográfico nacional que han entendido claramente la importancia y la necesidad del referente audiovisual en la vida cotidiana de la gente de a pie para la conformación del imaginario cultural venezolano –o de simplemente hacer negocio, porque se han dado cuenta que la gente si paga para ver las películas nacionales-.


EC: ¿Cuál es el universo temático que le interesa al público venezolano? ¿Por qué las películas de Schneider y Novoa son las más taquilleras de los últimos años?

SM: A pesar de lo que se cree comúnmente –sobre todo en la clase media y alta- el grueso del publico nacional prefiere un cine que se convierte en su espejo, un cine que muestra las problemáticas, la crónica roja, los hechos noticiosos, los grandes escándalos nacionales; basta ver un listado de las películas mas taquilleras de la historia del cine nacional –incluso las de esta década- para corroborar que siempre han estado ligada a algunas de las temáticas antes señaladas.

Elia Schneider y José Novoa parecen haber notado este fenómeno y han hecho de este conocimiento una de las aristas en la confección de sus guiones, lo que les ha traído relativamente buenos resultados en lo que a taquilla respecta. A mi parecer un fenómeno pre industrial contemporáneo bastante interesante.

EC: ¿Puede haber taquilla en temas no populares? ¿Ha habido un cine de autor honesto en nuestro país?

La taquilla sin duda es un misterio. Supongo que no hay garantías de nada. Pero de lo que si estoy seguro es que una buena película puede lograr empatia con sus espectadores. Sea del tema que sea. Pongamos como ejemplos los casos de “Yakoo” de Franco Rubartelli, “Domingo de resurrección” de Cesar Bolívar, “Adiós Miami” de Antonio Llerandi, o “Macho y hembra” de Mauricio Walerstein. Que son películas que se alejan narrativamente de la temáticas mas álgidas, pero aun así obtienen una receptividad bastante aceptable dentro de nuestra audiencia.

Con el concepto de cine de autor nacional y su “honestidad” yo sin duda tengo problemas, ya que creo que muchas personas sin talento y sin nada que contar han estado -por años- escondidos bajo esa investidura de “autores” para justificar películas de dudosa calidad narrativa, estética y conceptual.

Un estatus Quo que se ha institucionalizado, avinagrado y preservado en los gremios cinematográficos nacionales garantizando su presencia –e injerencia- en las decisiones de las instituciones crediticias cinematográficas mas importantes del país –y que probablemente seguirá así por tiempo indefinido porque la mayoría de los jóvenes cineastas venezolanos no han demostrado tener una verdadera vocación participativa en la política cinematográfica nacional, al menos hasta el momento-.

Quiero aclarar que bajo ningún aspecto esto quiere decir que no haya habido verdaderos autores en Venezuela, gente con menos ego, más talento, mucho poder comunicativo y por sobretodo más sustancia narrativa. Lamentablemente muchos de esos directores han caído en el olvido. Yo muy personalmente respeto el trabajo de Clemente de la Cerda, de Mauricio Walerstein, de Román Chalbaud y el de Cesar Bolívar como 4 de los autores cinematográficos más relevantes que hemos tenido en el país en los últimos 30 años.

EC: ¿Cuál es el lugar del documental en nuestro cine? ¿Se le ha restringido a la TV?

SM: El documental hoy por hoy –gracias en buena medida al financiamiento de proyectos a la producción independiente- se ha convertido en un lenguaje muy cotidiano en nuestros canales de televisión. Algo definitivamente muy bueno para el crecimiento audiovisual de varias generaciones de nuevos cineastas.

Pero si bien celebro la pluralidad en la oferta de su existencia creo que ha llegado el momento para preguntarnos si estamos siguiendo temática y estéticamente el camino correcto.

Hace poco escribí un artículo bastante critico sobre el documental venezolano contemporáneo para la revista virtual encontrarte, voy a tomar un párrafo de ese texto para darte mi opinión sobre el tópico:

“…Muchos de ellos son documentales sin compromisos reales con la sociedad en la que vivimos, documentales con temas vacuos, carentes de riesgo argumental, que incluso parecieran estar diseñados para no herir sensibilidades, en su mayoría incapaces de ser cuestionadores de nuestra realidad, ni divergir de opinión con lo que la cultura oficial establece, empaqueta y predetermina que es y que no es la cultura nacional del momento, documentales epidérmicos, fáciles, y hasta aburguesados, –tanto de izquierda, como de derecha-, sin critica, sin un verdadero compromiso político o verdaderamente nacionalista, y algunos –en los peores casos- descaradamente oportunistas…”

EC: ¿Por qué el guión ha sido tan descuidado en nuestras películas? ¿Es esta la causa de muchos de nuestros desastres fílmicos?

Una vez en un bar un amigo me decía, que los venezolanos no habían nacido con la habilidad para hacer buenas películas. Yo no se si esto es cierto, la verdad puedo imaginar centenas de buenos guiones siendo rechazados a través de los años por los criterios ultra conservadores empleados por las comisiones de estudio de proyectos del CNAC -y antes de FONCINE-. Pero esto es algo que difícilmente podría corroborar.

Pero sin duda pienso que en Venezuela estamos bastante atrasados a nivel de vanguardia audiovisual, los guiones son el primer reflejo de esta situación. Es difícil hablar de estos temas sin sonar pedante, pero no analicemos este tópico con las películas producidas en los últimos 2 años sino en los últimos 15 para ver en perspectiva a lo que me refiero.

En Venezuela a diferencia del resto de Latinoamérica, nuestro cine “de autor” ha estado alejados de los festivales clase A del mundo entero, además de eso todavía no hemos hecho la primera película de horror, o de sci-fi, –géneros que tienen gran aceptación entre el publico y que a pesar de todos los prejuicios que se puedan tener, nacieron en los albores del cine y además han sido realizados por casi todas las cinematográficas del mundo-, a mi parecer el cine nacional necesita comenzar a recorrer nuevos caminos narrativos, ser mas atrevido, provocativo e incluso mas amoral a nivel argumental, tomar mas riesgos a nivel estético con el uso de la cámara, del montaje. ¡Ya basta de la formula plano master general y dos intercuts para cubrir la escena! Y estoy seguro de que muchos de las nuevas generaciones estaremos de acuerdo con eso, con la imperiosa necesidad de oxigenar al cine nacional.

EC: Jacubowicz asegura en la entrevista que le haces en “El Público” que debemos aprovechar lo que tenemos para competir con Hollywood, ¿qué tenemos nosotros que Hollywood no puede darle al público venezolano?

SM: Nuestra realidad es un buen punto de partida. La vida en nuestra sociedad, su anarquía cotidiana, su gente, sus innumerables contradicciones sociales, te hablo desde lo micro hasta lo macro.

Hablar acerca de nuestros referentes, de nuestra cultura podría convertirse en un camino posible para cimentar una cinematografía con rasgos idiosincraticos únicos, propios, venezolanos.

Lo que no necesariamente significa que todos los personajes tengan que estar vestidos con liqui liquis y/o bailando galerones orientales, hablo tan solo de crear y contar historias -del tipo o genero que sea- que se desarrollen en el contexto nacional.

EC: ¿Qué ha pasado con los cines urbanos y populares? ¿Por qué desaparecieron? ¿Cómo afecta esto a nuestro público?

Creo que esto es sin duda una de las problemáticas más complejas y evidentes que han afectado al cine nacional, ya no solo a sus espectadores.

Una vez que los cines urbanos y de los barrios bajaron su santa Maria, alejándose de los sectores populares, para ser establecidos en centros comerciales, el cine comenzó el divorcio con su público más fiel, cotidiano y natural. Para
dar paso a un ritual mas dirigido a otras clases sociales.

Claro que este proceso de cambio a los cines multisalas fue un proceso establecido internacionalmente pensando en la rentabilidad de las salas, y no en el bien social que cumplía el cine en la comunidad –ojo, no tenia por que ser de otro modo, los exhibidores solo estaban haciendo negocios-.

Un hecho que sin duda repercutió duramente en la taquilla del cine nacional porque las clases media y alta nunca han sido las más devotas del cine venezolano; y que también determino en gran medida los cambios de temática que luego se suceden al comienzo de la década de los 90 -casi de la mano del nacimiento del CNAC- y que hasta cierto punto cambio –en la búsqueda de complacer a su nuevo tipo de publico- las formulas putas-malandros-crónica roja, por películas más “intimistas” por llamarlas de alguna manera.

Sin duda la relación del cine nacional con sus espectadores y de los espectadores para con el cine nacional no volvió a ser la misma.

EC: ¿Cómo podemos recrear otra Edad de Oro en nuestro cine nacional?

Creo que una edad de oro, otra época real de pre industrialización –y voy a ser profundamente esperanzador en este punto- esta a la vuelta de la esquina.

Pienso que la clave para este posible nuevo éxito del cine nacional, estaría -en primer lugar- en dar de una vez por todas las oportunidades reales a las nuevas generaciones de cineastas, a que sean ellos los abanderados de la renovación del centenario cine nacional.

No tengo dudas de que en el momento en que comencemos a transitar nuevos caminos narrativos, a partir de otro tipo de propuestas audiovisuales, géneros jamás contados en nuestras fronteras, historias que asuman verdaderamente riesgos arguméntales y estéticos iniciaremos una vez más el rescate de nuestros espectadores hacia nuestra cinematografía.

Y esto se podría lograr –a mi manera de entenderlo- con el replanteamiento de la conformación de las comisiones de estudio de proyectos, con la inclusión permanente de técnicos cinematográficos, teóricos del cine, críticos y especialistas, cine clubistas y comités de usuarios, todo esto en la búsqueda de la pluralización real de los intereses audiovisuales que predominan al momento de la escogencia de las películas que se llevan a cine año tras año.

También seria de ayuda fomentar la pluralización de las fuentes de financiamiento –algo realizable si se aprobara la certificación de inversión o donaciones a través del aporte material o capital en la realización de una película venezolana como gastos deducibles de los impuestos al fisco nacional –algo que sugiere pero que no dice el Articulo 57 de la ley de cine vigente-.

Y por supuesto con la eliminación del, a todas luces excluyente, baremo aplicado hoy en día por el CNAC para la selección de los proyectos cinematográficos nacionales.

Esta por supuesto es tan solo mi opinión del panorama. Lo que me recuerda una canción de Simone llamada “Canta, canta minha gente” que a ritmo de samba y en prístino portugués dice:

“...La vida va a mejorar,
Va a mejorar
¿llegaremos a tiempo?...”

Yo no lo sé.


Sergio Marcano es egresado de la EICTV y de la Escuela de Artes de la UCV. Su trabajo como guionista ha sido reconocido por Casa las Americas y por la Fundación Carolina (Madrid), con el guión llamado “Malas Aguas” –participante II Curso de desarrollo de proyectos cinematográficos Iberoamericanos- y junto a un grupo de guionistas emergentes le fue otorgado mención honorífica en el primer concurso internacional de guiones organizado por La villa del cine, con el proyecto “Caracas tiempo real”.